Si está pensando en comprar una cámara de fotos con memoria para 200 imágenes o una impresora multifunción no deje pasar mucho tiempo. El próximo mes le puede salir hasta un 30% más caro. El precio final dependerá de lo que decidan dos ministerios: el de Industria, Turismo y Comercio y el de Cultura. Antes de que acabe el mes de marzo -el plazo finaliza el 24, pero podría posponerse un tiempo- tendrán que fijar la cantidad con la que el nuevo canon digital gravará los productos informáticos domésticos. Tras varios meses de infructuosas negociaciones entre las sociedades de gestión de derechos (siete sociedades, entre ellas la Sociedad General de Autores de España) y la industria representada por las dos asociaciones mayoritarias de empresas informáticas, la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones de España (Aetic) y la Asociación Multisectorial de Empresas Españolas de Electrónica y Comunicaciones (Asmelec), es ahora el Gobierno el que decidirá el impuesto. El nuevo canon, al que ya se le conoce como ultra-canon, vendría a sumarse al actual que grava los DVD y CD y podría afectar a reproductores, tarjetas de memoria, discos duros, teléfonos, cámaras de vídeo y fotos, agendas electrónicas e incluso GPS, en lo que pretende ser una medida para compensar a los autores por las copias privadas de canciones adquiridas legalmente.
«Con el primer canon sobre los CD y DVD cerraron las tres empresas que producían este soporte en nuestra asociación», señala Edmundo Fernández, director de Electrónica de Aetic que representa a cerca de mil asociados. «Los CD y DVD -añade- se gravaron hasta un 60% sobre el precio que tenían lo que provocó que los consumidores los adquieran en Andorra y Portugal o que los compren en una tienda fraudulenta que no aplique el canon».
Según los estudios que maneja Aetic el perjuicio real causado por la copia privada sería de 11 millones de euros y las entidades de gestión reclaman más de 2.000 millones de euros de canon (cantidad similar a la destinada a educación en los Presupuestos Generales del Estado de 2007) al considerar que tanto los dispositivos como los soportes digitales se emplearán en vulnerar derechos de autor. Cifras parecidas maneja Asmelec , que representa a más de 2.000 empresas que dan trabajo directo a 300.000 personas y su facturación supone casi el 3% del PIB. «Entre 5 y 6 millones de euros de perjuicio para el libro y unos 11 millones de euros para el sector audiovisual», apunta Francisco Lara, representante legal de la asociación. «Lo que provocará esta medida -añade- será una desfocalización del sector, la gente comprará fuera a través del comercio electrónico en paises que no tengan canon como el Reino Unido»
Piratería
Las propuestas de las entidades de gestión son consideradas desorbitadas por las dos asociaciones. «Parece que mediante el canon por copia privada se pretendiera también paliar los efectos de la piratería. Las sociedades de gestión de derechos lo mezclan todo», señala Lara. Para luchar contra este delito están, según el representante legal de Asmelec, los tribunales. Esta asociación defienden un techo del 5% como máximo sobre el precio final del producto para derechos de autor. «Nosotros defendemos ese derecho, pero no a costa de las empresas, ni de los consumidores», aclara Lara
Algunos de los dispositivos que las sociedades de gestión exigen gravar con el canon digital, como teléfonos móviles y memorias fotográficas, son utilizados para un uso particular. Según una encuesta de Sigmados que maneja Asmelec se da la paradoja que más del 70% de los consumidores de telefonía móvil no utiliza las capacidades multimedia de los mismos, con lo que no podrían o sabrían descargarse melodías, vídeos o tonos de internet. La encuesta también reveló que el 99% de las tarjetas de memoria de las cámaras se utilizan para almacenar las propias fotos del usuario.
El estudio de Sigmados acredita que en los hogares españoles el 38,7% de los cedés vírgenes son destinados a copiar música y que el 44,6% son destinados a otros usos, como almacenamiento de archivos y fotografías. Si se extrapolan estos datos a todo el mercado, el canon lo pagan tanto los consumidores como las empresas, sin excepción, sólo el 20,8% de los cedés vendidos en España serían destinados a copiar música.
AETIC recuerda que el problema del canon -que viene lastrado desde el mundo analógico- tiene solución en el entorno digital gracias a la existencia de medidas tecnológicas que evitan o limitan la realización de copias (TPM) o bien permitan al autor la gestión de sus derechos (DRM). «La protección de los derechos de autor en el mundo digital debería basarse en el empleo masivo de medidas tecnológicas, lo demás está obsoleto», señala Edmundo Fernández.
La SGAE, una de las sociedades de gestión de derechos de autor promotoras del canon, prefiere mantenerse al margen de la polémica, porque, a su juicio, es el fabricante y no el consumidor el destinatario último del canon. La guerra no ha hecho más que comenzar.