Jueves, 15 de marzo de 2007
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Asturias
El juez condena al dirigente del PP Luis Madiedo por «una falta de vejaciones» a la diputada Cristina Coto
Constata el envío masivo de mensajes, pero niega cualquier contenido sexual Le impide a acercarse a la diputada a menos de 500 metros durante 6 meses
El juez condena al dirigente del PP  Luis Madiedo por «una falta de vejaciones» a la diputada Cristina Coto
ENFRENTADOS. Luis Madiedo lee EL COMERCIO mientras Cristina Coto, al fondo, a la izquierda, entra acompañada en los juzgados de Oviedo. / MARIO ROJAS
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El dirigente del Partido Popular Luis Madiedo deberá pagar una multa de 400 euros y no podrá acercarse a Cristina Coto a menos de 500 metros en los próximos seis meses. Durante este medio año tampoco podrá contactar con la diputada regional telefónicamente ni a través de cualquier otro medio, como solía hacer en los últimos meses. Es el castigo que deberá cumplir por una «falta de vejaciones». El tiempo comenzó a correr ayer.

Cuando el reloj señalaba el mediodía, el dirigente popular y la diputada abandonaban el Palacio de Justicia de Oviedo. Uno detrás de otro. El primero, condenado, y la segunda, con la cara apesadumbrada propia de una víctima. Tras un juicio rápido, el titular del juzgado de Instrucción número 1, Javier Rodríguez Luengos, concluyó que el secretario de la junta local de Gijón es autor de «una falta de vejaciones» contra la parlamentaria regional, defensora a ultranza de las políticas de igualdad y de los derechos de las mujeres en el seno de su partido. Lo que no encontró en las acciones de Madiedo fue un delito, porque las llamadas y mensajes que envió a su compañera no tuvieron la suficiente gravedad como para sobrepasar el rango de falta.

Cristina Coto denunció a Madiedo el pasado lunes ante la Policía Nacional. Acusó a su compañero de agobiarla con mensajes a su teléfono móvil, extremo que se producía desde hace más de un año. El hecho quedó ayer probado. El juez constató que el acusado había enviado «multitud» de 'sms' a la denunciante, muchos de ellos «a horas intempestivas, como las dos o las tres de la madrugada», aunque negó que albergaran «contenido sexual», según explicó la letrada de la acusación particular, Esperanza Viescas.

Ante el rosario de llamadas y mensajes aportados por Coto como prueba -unos 90 sólo desde enero de este año-, el imputado reconoció los hechos. Lo hizo, según dijo, «para no perjudicar a su partido» y dar por terminado «este montaje mediático». Asumió haber llamado a la diputada y enviado los mensajes al teléfono móvil, pero insistió que «en absoluto suponían un acoso sexual».

«Básicamente eran de crítica política y otros eran comentarios personales», añadió su letrado, Luis Fernández del Viso, quien aseguró que en ningún caso «hubo insultos, ni falta de respeto» hacia la diputada, al menos en los mensajes a los que él tuvo un acceso, «un 25% del total».

El abogado cree que la falta en la que ha incurrido su cliente consiste en «la reiteración» de los mensajes, «en el exceso en su número». Es por lo que Coto «se sintió molesta», manifestó.

Después, y sin ser conocedor de que antes incluso de abandonar el Palacio de Justicia el presidente del Partido Popular en Asturias ya había anunciado ante los medios de comunicación su expulsión del partido, el condenado rechazó su intención de dimitir de su cargo. No lo hará, avanzó, porque su conducta no estuvo relacionada con un asunto político. Y dijo algo más: «Las acusaciones que se me han hecho son demasiado graves y son otras personas las que deben pensar en dimitir».

Sin explicación

El juicio rápido estaba señalado para las 10 de la mañana. En la sala del juzgado de guardia, Coto y Madiedo no perdieron mucho tiempo. Los minutos de espera, hasta que a mediodía abandonaron el palacio, se debieron sobre todo a temas de papeleo. Como el acusado se conformó con la pena y admitió los hechos, el juez no requirió la comparecencia de ningún testigo. A su vez, el condenado tampoco tuvo que explicar cuáles fueron los motivos que le llevaron a agobiar con mensajes a su compañera de partido.

En esta situación, tranquilo, pero serio, y parco en palabras, dejó durante unos instantes el departamento del juzgado de guardia y solo, sin la compañía de su representante legal, se entremezcló entre los medios de comunicación y aprovechó para hojear EL COMERCIO. Coto, mientras tanto, no dejó de estar arropada por su letrada y demás colegas en el interior del juzgado.

La diputada regional y el secretario de la junta local del PP de Gijón se vieron las caras ante el tribunal. Con la sentencia judicial ya firme, queda atrás un año y medio durante el que Cristina Coto recibió las llamadas y mensajes que tanto la agobiaron. A pesar de todo, el abogado defensor del imputado negó que Madiedo tuviera «alguna fijación» por ella. «Han tenido una relación de trato personal, al pertenecer al mismo partido, pero nunca una relación íntima». Ahora, la obligación de alejarse de su colega al menos 500 metros no le resultará difícil a Madiedo. Eso piensa su letrado: «Viven en dos ciudades diferentes, uno en Gijón y otro en Oviedo».

 
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