Se llama María Almandina Pérez Pendaz. Es gijonesa de nacimiento y acaba de cumplir 103 años en la ciudad argentina de Rosario, bañada por el río Paraná, que la acogió como una segunda patria en 1910. La decana de los asturianos en Argentina recibió ayer un cariñoso homenaje en el Centro Asturiano de Rosario, el primero de Argentina donde hizo escala la delegación institucional, encabezada por el presidente asturiano Vicente Álvarez Areces, antes de partir a Uruguay.
María Almandina fue maestra y directora de escuela y aún es capaz de recitar de carrerilla los versos que enseñaba a sus alumnos. Sacó adelante lejos de Gijón a una familia que ya le ha dado numerosos biznietos. En Barcelona residen en la actualidad un nieto y cuatro biznietos, todos ellos con nacionalidad española.
El jefe del Ejecutivo regional ensalzó ayer, a modo de ejemplo de los valores de la emigración asturiana, el «itinerario vital» de esta mujer. Con sus éxitos y también con sus dificultades y penurias. Como ya hizo hace tres días en Buenos Aires, Areces se comprometió a «no olvidar nunca» a quienes viven desde hace décadas lejos de Asturias y mantienen vivas sus raíces y su herencia cultural. Así, subrayó la importancia de las medidas legislativas que está adoptando el Gobierno español para reconocer la nacionalidad española a los nietos de los emigrantes que protagonizaron las grandes oleadas migratorias de la Guerra Civil y la posguerra. «Conseguir esa nacionalidad da futuro y seguridad. Es la forma de afrontar el futuro con garantías. Es un capital espiritual y cultural», defendió el presidente del Principado ante la colonia asturiana de Rosario.