Los principales problemas del Sporting esta temporada están en casa. El equipo gijonés vio cómo se escaparon 23 puntos de El Molinón, donde perdió siete partidos (Valladolid, Málaga, Murcia, Albacete, Poli Ejido, Lorca y Castilla) y empató otro (Elche). Desde que empezó el nuevo año no conoce la victoria, ni marcó goles en su campo, balance que lo apartó de la posición de ascenso que tenía cuando acabó 2006. La imagen y, sobre todo, el rendimiento que el equipo gijonés ofrece en el estadio rojiblanco difiere a la que se ve en los desplazamientos. Las principales diferencias son cinco. Los errores defensivos, la intensidad en el juego, la organización, la llegada y el acierto en el remate marcaron la trayectoria del equipo rojiblanco. Fuera de El Molinón, el conjunto de Preciado parece más consistente y peligroso, sobre todo en los contraataques.
El sistema defensivo tuvo bastantes errores, sobre todo en los últimos partidos. Los tantos que marcó el Polideportivo Ejido, con una anticipación de Toedtli; el Lorca, en un remate de Capi en una falta lanzada por Iván Ania, y el Castilla, en un rebote aprovechado por Tébar, dejaron en evidencia a la zaga rojiblanca. Fueron errores puntuales en marcajes, cierre de espacios o en salidas de portería.
Uno de los inconvenientes está en las jugadas de estrategia, acciones en las que también en los desplazamientos se sufre algún desajuste, al menos en los últimos meses.
Además, mientras fuera de casa el equipo actúa más tensionado, en El Molinón no mantiene la misma intensidad, al menos con regularidad en su rendimiento. Parece norma ver al equipo con más chispa en el primer tiempo, para decaer en el segundo, sin que se pueda culpar a la preparación física, puesto que en otros partidos se ve al equipo más entero en las fases finales, sobre todo fuera, como en Vecindario.
También los rivales con estilos defensivos complican las cosas a los rojiblancos. Suele suceder en la mayoría de los casos. Los encargados de organizar el juego encuentran más dificultades y menos espacios libres para elaborar el fútbol rojiblanco. El sierense Javi Fuego es el teórico conductor del juego, dado que Míchel y Andreu tienen funciones que son más de contención, aunque también colaboran en las acciones ofensivas, cuando el equipo busca la portería rival. Las Palmas y el Cádiz fueron los equipos que pasaron por El Molinón con las defensas más vulnerables.
Llegada por bandas
Una de las facetas en las que más destaca el Sporting fuera está en las bandas, con reiteradas llegadas por los extremos. En El Molinón, la falta de espacios complica las cosas, pese a que los laterales suelen tener numerosas incorporaciones para apoyar las acciones ofensivas. En casa, el equipo rojiblanco no es tan rápido como en los desplazamientos.
Asimismo, la falta de acierto fue el principal defecto que tuvieron los rojiblancos en los últimos partidos. Ante el Castilla se jugó uno de los partidos con más aproximaciones al área rival, pero entre la actuación de Codina y la falta de puntería condujeron al equipo a la derrota. En otros encuentros, con menos ocasiones de gol, también se echó de menos un mínimo de eficacia para haber sumado más puntos.
A todas estas explicaciones hay que sumar el infortunio. Hubo varios partidos en los que los rojiblancos merecieron un mejor resultado, como ante el Murcia, Albacete, Lorca, Elche y Castilla.
El Sporting se maneja mejor ante conjuntos que tienen la ideología de jugar, pero también dejar hacer al contrario. El Tenerife, próximo rival, en otra época era de los que apostaba por jugar y dejar jugar, pero su actual clasificación parece obligarlo a utilizar un sistema de contención, con el objetivo de dinamitar la línea de creación de los rojiblancos.
Además del Tenerife, tienen que pasar por El Molinón el Almería, Castellón, Alavés, Numancia, Salamanca, Ciudad de Murcia y Xerez. Mientras los almerienses son los que aspiran al ascenso, sin olvidar a los sorianos, del resto sólo el equipo castellonense está involucrado de forma directa en el descenso.
En los 28 encuentros disputados, el Sporting ofrece en casa números de descenso, que se ven compensados con las estadísticas logradas a domicilio, que, en cambio, tienen guarismos de ascenso.
En lo que falta de competición, el conjunto gijonés tiene pendientes seis viajes, a los campos del Murcia, Cádiz, Hércules, Albacete, Las Palmas y Polideportivo Ejido. En estos momentos, los murcianos están en situación de ascenso a Primera y los canarios se mantienen amenazados por el descenso a Segunda División B. El resto se mueven en una zona de nadie, con remotas aspiraciones, similares a las que Preciado quiere para su equipo. Claro que fuera de El Molinón las opciones rojiblancas son otras.
En teoría, el Sporting cuenta con una plantilla compensada para afrontar los partidos con garantías, en la que varios jugadores son seguidos por otros clubes, casos de Roberto, Canella, Míchel, Javi Fuego, Diego Castro y Barral. Sin embargo, pese a ello, El Molinón resulta una losa excesivamente pesada para los rojiblancos, que sólo lograron ganar cinco de los 13 partidos disputados, ante la Ponferradina Vecindario, Cádiz, Hércules y Las Palmas. Hay demasiados puntos débiles.