El Cares se caracteriza por ser un río de aguas frías en el que los salmones se hacen de rogar. Pero con el deshielo de los Picos de Europa entran por docenas. Es por eso que en las últimas temporadas el campanu ha tardado en caer, aunque, eso sí, una vez avanzada la temporada, el número de capturas es muy significativo y el reclamo de pescadores, más que notable.
La pesca del salmón a orillas del río que divide Asturias y Cantabria está marcado por las grandes ausencias. Si el año pasado se echó en falta a Evaristo Pidal, uno de sus ribereños más ilustres al que se levantó un monolito en su honor, ahora será Fructuoso Fernández, perteneciente a la cuadrilla del desaparecido pescador cabraliego, que perdió la vida en el río practicando su gran afición.
El primer salmón de la temporada de 2006 corrió a cargo de Juan José Cuesta 'Chaparro' una semana después de abrirse la veda. Este ribereño volverá a estar preparado a pie de río, al igual que Fernando Pidal, padre e hijo, que estarán por la parte alta del río a la altura de Pared del Agua, además de otros como 'los Migueles' Pérez y Sánchez, de Arenas, que también echarán su caña, sin olvidar a Pablo, de Mier, y Gancedo, de Carreño.
Asimismo, los 'Cínicos', Luciano Fernández y demás cuadrilla probarán suerte en la parte baja del río, un lugar que conocen como la palma de la mano.
Pero, sin lugar a dudas, uno de los que más posibilidades tiene de echar a tierra al primer salmón de la temporada es Arturo Noriega, que ya sabe lo que es sacar un campanu en el Cares. Este pescador cabraliego estará en el coto Rubena con unos amigos de Gijón, con Germán, del restaurante Bellavista y, a buen seguro, que no desaprovechará la oportunidad.
Y es que Noriega tiene el récord de campanos en el Cares, con nada menos que ocho. El primero de ellos lo echó a tierra en 1961 y el último, en 1999, pero lo más curioso es que volverá a probar suerte este fin de semana en una reserva en la que sacó el primer salmón de la temporada en 1963.
Cabe señalar que a los ribereños del Cares el que la normativa sólo les permita pescar ocho salmones durante la temporada tampoco les ha hecho mucha gracia, dado que algunos viven casi solo de esta actividad. A la vera del río de la divisoria astur-cántabra ya se respira un buen ambiente de pesca con vistas al inicio de la temporada este domingo.
Casa Julián abre sus puertas y son muchos los curiosos que se acercan a preguntar a Ricardo y a Rosa cómo está el río. Ambos comentaron ayer que «está precioso y no como otros años, que estaba con mucha agua y casi impracticable para la pesca».
Asimismo, el ambiente es más cálido en esta zona del Oriente asturiano y, por ello, habrá mucha más expectación el día de la apertura de la campaña.
El Cares, en una buena línea de recuperación, dio casi 400 capturas el pasado año y el anterior poco más. Su mejor campaña se remonta a 1969, cuando se echaron a tierra nada menos que 2.613 salmones.