 RUEDA DE PRENSA. De izquierda a derecha, Margarita Machicado, Alberto Riera, Jorge Santurio (presidente del comité de empresa), Jaime Menéndez y Paloma García Bustello. / P. CITOULA |
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LOS DATOS
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Camas: Jove dispone de 238 camas y 6 quirófanos.
Personal: en el centro concertado trabajan 420 personas, lo que deja una ratio de 1,7 trabajadores por cama. En los hospitales del Servicio de Salud del Principado (Sespa), la media es de 3,4 trabajadores por cama.
Población asignada: 80.000 usuarios residentes en La Calzada y El Natahoyo, en Gijón, además de Carreño.
Gestión: el hospital lo gestiona una fundación privada, de la que forman parte empresarios además de la alcaldesa de la ciudad. |
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Los pacientes que acuden a Jove reciben «peor trato sanitario» que si fueran atendidos en un hospital directamente dependiente del Servicio de Salud del Principado (Sespa). La acusación fue lanzada ayer por el comité de empresa del centro concertado, que ofreció una rueda de prensa para pedir la integración de Jove en la red pública. El personal sanitario demanda para el hospital gijonés el mismo trato que IU y PSOE acaban de pactar en la Junta General para su homólogo de Arriondas. Según los trabajadores de Jove, «el centro sanitario de Gijón tiene el mismo estatus jurídico que el de Arriondas y, por tanto, el mismo derecho» de integrarse en el Sespa.
Jorge Santurio, presidente del Comité de Empresa y delegado del Sindicato de Auxiliares de Enfermería (Sae), recordó que Jove «es hospital de cabecera de distrito dentro del mapa sanitario de Gijón». Este centro tiene asignada para su atención a una población de 80.000 personas, todas ellas residentes en La Calzada y El Natahoyo, en Gijón, y en el concejo vecino de Carreño. El resto de habitantes del Área Sanitaria V, otros 300.000 usuarios que se distribuyen entre Gijón y Villaviciosa, tienen a Cabueñes como centro de referencia. Además, Jove al igual que Arriondas «está gestionada por una fundación», aunque en el caso de Gijón se trata de una entidad de índole privada.
Sin embargo, según los trabajadores del centro que concierta su actividad sanitaria con el Principado, los dos principales hospitales de Gijón «no funcionan igual» y «no ofrecen la misma calidad en su atención». Mientras en Jove la ratio de trabajadores por cama es de 1,7, en Cabueñes es de 3,5. Comparando el centro concertado gijonés con otro de similares características pero de la red pública como es el Valle del Nalón, «las diferencias claman al cielo», apuntaron. El hospital de Langreo dispone de 251 camas, apenas 13 más que Jove. Sin embargo, su plantilla casi duplica a la de Gijón: 788 trabajadores en el Valle del Nalón por 420 en el hospital de la zona Oeste de la ciudad.
Un único celador de noche
Pero no es lo único. Alberto Riera, portavoz del comité y delegado por el Sindicato Médico (Simpa), puso en duda la «presunta calidad en la asistencia» que ofrece Jove y expuso una serie de deficiencias históricas que, en opinión de los trabajadores, padece el centro concertado. «Durante el turno de noche hay un único celador para todo el hospital» y en muchas ocasiones, «los pacientes deben traer su medicación de casa», ya que el servicio de farmacia «sólo funciona de ocho de la mañana a tres de la tarde», precisaron los trabajadores.
Amenaza de sanción
El comité de empresa denunció también que la gerencia del hospital prohibió la asistencia al personal a la rueda de prensa de ayer «bajo amenaza de sanción». «Así nos los trasladó esta misma mañana (por ayer)», apuntó Alberto Riera.
El comité de empresa compareció ante los medios con todos sus representantes. Estuvieron presentes Margarita Machicado, del Satse; Alberto Riera, del Simpa; Jorge Santurio, del Sae; Jaime Menéndez, de USO; Paloma García Bustello, de UGT, y Rosa Ana Alves, de CC OO. Todos ellos fueron una única voz para recordar que el Sespa se comprometió ya en 2003 a «integrarnos de forma plena en la red sanitaria pública». Los trabajadores se remontan al último conflicto sanitario vivido por el hospital y que derivó en una huelga. De aquella, el personal logró finalmente la homologación paulatina con el Sespa. En la actualidad disfrutan de la misma jornada laboral «pero no del mismo sueldo», ya que el personal de Jove carece aún de carrera profesional y sólo disfruta del complemento de exclusividad tras acumular dos años de antigüedad.
El comité de empresa se queja, sobre todo, de la falta de personal y de que el hospital no haya querido pasar a formar parte de la bolsa de demandantes de empleo del Sespa. Esto hace que los médicos, enfermeros, auxiliares o celadores que trabajen en Jove «no acumulen puntos, como sí hacen compañeros de los hospitales públicos» que pueden acceder a otras convocatorias públicas de empleo.
La gerencia del centro hospitalario rehusó ayer hacer declaraciones sobre las acusaciones vertidas por el comité y se limitó a recordar que Jove lideraba las encuestas de satisfacción de toda la red sanitaria del Principado.