Como muestra de lo que consideran una deficiente atención sanitaria y un «maltrato» por parte de la Administración regional a Jove, los trabajadores del hospital concertado dieron por escrito un amplio listado. En éste se incluyen duras acusaciones, que van desde decir que «colocamos los marcapasos más baratos del mercado», o que el centro dispone de «colchones en mal estado, que son reutilizados repetidamente».
El comité de empresa advirtió también de que «los pacientes de Cabueñes tienen preferencia por delante de los de Jove». ¿Ejemplo? Para pruebas diagnósticas como la resonancia magnética, «los usuarios que deriva Cabueñes pasan siempre por delante de los nuestros», razonaba Paloma García, de UGT.
Otro caso denunciado por el personal del hospital ayer en rueda de prensa es lo que ocurre con la eritropoyetina, un fármaco valorado en 300 euros por unidad. «No suele estar a disposición de los médicos y nos vemos obligados a enviar los enfermos a Cabueñes», indicó Alberto Riera. Este cardiólogo aseguró que «lo que no es rentable para Jove se envía a Cabueñes».
En un dossier entregado a los medios de comunicación, los convocantes afirman que «nos enfada y mucho que la gerencia del centro carezca de un plan estratégico a medio o largo plazo para el futuro del hospital y se mueva por impulsos más o menos acertado».
Críticas al comité
Fuentes sanitarias socialistas consultadas por EL COMERCIO censuraron la actitud del comité de empresa que, con sus acusaciones, no hace más que «alarmar injustamente a la población». Estas fuentes recodaron que Jove «es un ejemplo de atención sanitaria de calidad» y negaron que el caso del centro concertado gijonés sea idéntico al de Arriondas, ya que el del Oriente es hospital de referencia de toda un área sanitaria y está gestionado por una fundación pública.