El proyecto de los nuevos accesos al puerto de El Musel, presupuestados en 146 millones de euros, ha superado un nuevo paso, ya que ayer el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó una resolución de la Secretaría General para la Prevención de la Contaminación y el Cambio Climático, perteneciente al Ministerio de Medio Ambiente, por la que se formula declaración de impacto ambiental favorable a la realización de la obra.
Este proyecto, promovido por el Ministerio de Fomento, tiene como objetivo conseguir una conexión ágil de El Musel con la autovía del Cantábrico evitando que los usuarios tengan que llegar al núcleo urbano, al tiempo que se reducen las distancias a recorrer. La obra comprende cuatro actuaciones: la primera de ellas es la duplicación de la carretera AS-19 entre los enlaces de Lloreda y La Peñona, con una longitud total de 1.730 metros. La segunda es la remodelación del enlace de La Peñona, con el fin de que, además de dar servicio a los accesos locales, permita dos conexiones directas de entrada y salida entre las instalaciones portuarias y la autovía del Cantábrico y la Zona de Actividades Logísticas e Industriales de Asturias (ZALIA).
La tercera actuación prevista es la duplicación de la AS-19 entre los enlaces de La Peñona y El Empalme (Carreño), con una longitud de 2.600 metros. Se trata de una obra compleja, ya que incluye la construcción de un viaducto de 900 metros sobre el río Aboño, las líneas de Feve y Renfe y la antigua carretera a Avilés.
Finalmente, la cuarta fase de este proyecto es la construcción del vial de Jove, que será una calzada soterrada con un túnel artificial de unos 1.600 metros de longitud que irá bajo un bulevar. El conjunto de esta vía tendrá 2.920 metros de largo y unirá el enlace de La Peñona con el puerto.
La declaración de impacto ambiental indica que la zona en la que se actuará se caracteriza por presencia de praderías, setos y explotaciones de eucaliptos y tojales, mientras que no presenta especies de fauna catalogadas en peligro de extinción. Tampoco se verán afectados los distintos yacimientos arqueológicos localizados en las inmediaciones, como las fincas de Bango, Puente Seco, Tremañes, el Camino de Santiago, el monte Areo y la Campa de Torres.
Medidas protectoras
A pesar de todo, esta declaración de impacto prevé la adopción de medidas para proteger la fauna piscícola en los caudales que se atraviesen, así como evitar en lo posible la afección a la ría de Aboño. Igualmente, se requerirá un proyecto de actuación arqueológica para todo el área afectada, garantizando la continuidad del Camino de Santiago.
Uno de los aspectos que valora especialmente la declaración de impacto ambiental es la construcción de un túnel artificial en terrenos de Jove. El Ministerio de Medio Ambiente asegura que esta obra «tiene menos impactos negativos que la original» -una vía en superficie-, «ya que el impacto visual y el paisajístico es mucho menor, el impacto negativo sobre la flora y la fauna disminuye y las emisiones de ruidos se minimizan, además de reducirse considerablemente el riesgo de atropellos».
El documento elaborado por Medio Ambiente también prevé una serie de impactos así como las medidas correctoras necesarias. Así, algunas de estas medidas serán la utilización de un firme con capa de rodadura bituminosa, para reducir ruidos, así como la instalación de barreras acústicas. Para restaurar zonas afectadas por las obras se plantarán especies autóctonas, como castaño, abedul, sauce, aliso, roble, laurel, aladierno, tojo y madreselva. Se habilitarán pasos de fauna en los nuevos viales y se vallará la autovía, para reducir el número de atropellos.
Para elaborar esta declaración de impacto ambiental se consultó a 39 organismos de todo tipo, si bien sólo se recibieron respuesta de once. Entre quienes no remitieron contestación se encuentran grupos ecologistas como Adena, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Aedenat, Asociación Asturiana Amigos de la Naturaleza, Colectivo Ecologista Deva, Coordinadora Ecologista de Asturias y Fondo en Asturias para la Protección de Animales Salvajes.