En la primavera de 1957 un grupo de amigos se reunió en una cafetería de la calle del Marqués de San Esteban y decidió fundar el grupo de teatro amateur La Máscara. A punto de cumplirse el 50 aniversario de este nacimiento, el director de la compañía, Laureano Mántaras, continúa entregado a su trabajo con la misma ilusión y entusiasmo de entonces. «Yo no dirijo nada que no me enamore», asegura.
-¿Tienen preparado algo especial para este aniversario?
-Sí, en otoño vamos a representar en el Teatro Jovellanos 'Fastos del Infierno. Tragedia bufa en un acto', de Michele De Ghederode. Pero primero daremos una conferencia sobre el autor para darlo a conocer. También haremos lecturas públicas de la obra.
-¿Y antes de eso?
-Actualmente estamos con 'Nabí de Poetas', de Antonio Machado, que forma parte del ciclo de recitales de poesía que llevamos haciendo desde hace unos seis años. Las próximas representaciones serán el 22 de marzo en la Universidad Laboral y el 11 de mayo en La Noche de Las Palabras del Salón del Libro Iberoamericano.
-¿Necesitan buscar a artistas de fuera del grupo?
-El núcleo central de La Máscara somos ocho personas, pero después tenemos colaboradores cuando nos hacen falta. En cada obra tienes que ver qué actores encajan en los personajes, y para ello primero miras el físico y después la palabra. Enseguida sabes si una persona tiene posibilidades.
-¿Hay en Asturias una buena cantera de actores?
-Aquí hay gente muy bien preparada, que se preocupa por el teatro y que trabaja, pero es una disciplina que está muy limitada porque es muy difícil vivir del teatro. Intentar vivir del teatro en Asturias es una ruina.
-¿Nunca han pensado dar el salto profesional?
-No quisimos pasar a profesionales porque eso exige vivir de una taquilla y hacer concesiones para que al público le guste la obra. Eso implica depender de la publicidad y más o menos venderte, no puedes hacer lo que quieres. Los amateur, sin embargo, podemos tratar asuntos que no entran dentro de lo políticamente correcto.