«Estoy a favor del derecho de huelga, pero esta de la Residencia Mixta de Pumarín es absolutamente inaceptable y un error sindical de primer orden». La consejera de Vivienda y Bienestar Social, Laura González, arremetió ayer contra el comité de empresa del mayor geriátrico público gijonés que vive desde el pasado lunes una huelga indefinida en exigencia de un incremento en el número de auxiliares de enfermería. González se mostró especialmente dura contra los huelguistas que «sin tener en cuenta de que los residentes son los verdaderos dueños, los que viven en esa casa, han puesto candados y siliconas para impedir el paso a los ingresados y complicar el suministro. Eso es inaceptable».
La consejera aseguró que la petición «no tiene ningún sentido, porque si la ley nos obliga a tener a tres profesionales por cada diez residentes, nosotros en la Mixta tenemos hasta 5,4, una cifra que no sólo supera con mucho la exigida por ley, sino la media de cualquier geriátrico asturiano».
En su opinión, los problemas de la residencia estriban en que «al ser un edificio tan grande, los grupos de trabajo se organizan por plantas, no para todo el edificio», por lo que su departamento ha presentado una oferta al comité de empresa «para reorganizar los equipos y cambiar las carteleras de descansos. Así no habría ningún problema, ya que, insisto, tienen más plantilla que ningún centro de la región».
Recordó que en el edificio se han invertido «1,5 millones de euros en la reforma completa de las plantas cuarta, quinta y sexta» y que, además, «se han comprado grúas para mover a los encamados y maquinaria en la cocina para facilitar el trabajo al personal».