«El sector turístico tiene un potencial sin explotar entre las personas con discapacidad. Somos un gran cliente, cada día más voluminoso, que tenemos mucho tiempo libre y recursos económicos para aprovecharlo». Nacho Robles, presidente de la Asociación para la Promoción del Turismo Adaptado Asturiano (APTAA) dejó claro ayer en Gijón que los empresarios del ocio se equivocan «al no invertir en adaptar sus instalaciones, porque cada vez somos más quienes tienen problemas de movilidad. Nosotros hemos traído a Asturias a 600 personas en cuatro años para hacer todo tipo de deportes de aventura. Eso sí, nos ha costado».
De hecho, aunque la ley de accesibilidad obliga a que todos los establecimientos públicos no tengan barreras arquitectónicas, Robles reconoció que aún son «pocos los hoteles que están adaptados» y muchos los que sólo disponen «de alguna habitación accesible, no de todas, como sería lo lógico». Lo mismo ocurre en los restaurantes, donde es habitual que los baños no tengan acceso para usuarios de silla de ruedas o que haya «un escalón a la entrada del establecimiento».
Sus palabras llegaron en la inauguración del I Congreso Nacional de Turismo y Deporte Adaptado que se celebra en España y que tiene como escenario el recinto ferial gijonés. En el encuentro, que concluirá mañana, participan 400 personas llegadas de toda Europa que tienen en común «algún problema de movilidad y muchas ganas de practicar deporte y disfrutar de su ocio». Entre ellos destaca la presencia de Vasile Stoica, un discapacitado rumano que ha recorrido en silla de ruedas el trayecto que separa su país natal de Santiago de Compostela y que hoy contará su experiencia a todos los asistentes.
Traslados imposibles
Aunque parezca una gesta imposible, los usuarios de sillas de ruedas aseguran que, en ocasiones, es mucho más difícil «conseguir un transporte público, ya que no tenemos ninguno adaptado», aseguró Sila Murillo, de la asociación de Mujeres con Discapacidad Amdas La Fonte, quien puso su propio ejemplo: «Estamos obligados a utilizar vehículo propio porque, salvo en los destinos a los que podamos llegar en avión, ni en autobús ni en tren tenemos posibilidades dignas. En autocar, porque ni siquiera podemos entrar, y en tren, porque aunque digan lo contrario, lo cierto es que tenemos que ir en la plataforma entre vagones y, por supuesto, no podemos utilizar el aseo».
«Queda mucho por hacer»
Ante tal avalancha de reclamaciones, los encargados de inaugurar la cita, la consejera de Vivienda y Bienestar Social, Laura González; la concejala de Deportes, María Teresa Ordiz, y el director de la Obra Social y Cultural de Cajastur, José Vega, no tuvieron más remedio que reconocer «que aún queda mucho por hacer». Así lo aseguraron los tres, a la vez que comprometían su apoyo «a que las barreras desaparezcan», explicó Laura González, tanto con inspecciones en los establecimientos públicos, como con ayudas económicas «para realizar las obras necesarias», adelantó José Vega.
Ordiz llegó, incluso, a requerir a los organizadores que el congreso se celebre «si no todos los años, porque igual es demasiado trabajo, sí cada dos. Es un congreso que debe consolidarse en Gijón».
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