La Guardia Civil empezó a diseñar el proyecto SIVE para la vigilancia de fronteras en 1998, y en el verano de 2002 ya comenzó a estar operativo. Francisco Gabella (Jaén, 1949), general de la brigada de Fronteras de la Guardia Civil y responsable de la vigilancia de las fronteras marítimas, dio ayer una conferencia sobre este «sistema integral de vigilancia exterior con medios de futuro para evitar el traspaso de las fronteras» en la Escuela de Ingeniería.
-¿En qué consiste el SIVE?
-Básicamente consiste en un dispositivo técnico, radares y sensores para visión diurna y nocturna por medio de infrarrojos. Este sistema capta imágenes y datos, los envía a través de una red de transmisión a un centro de control que está ubicado en las jefaturas de las comandancias, y de aquí se mandan órdenes para que otras unidades, como pueden ser helicópteros, embarcaciones o patrullas actúen en la frontera que ha sido vulnerada.
-¿Es muy eficaz?
-El SIVE ha demostrado una eficacia superior al noventa por ciento, pero lo que ocurre es que es un sistema orientado a la lucha contra el narcotráfico y la inmigración, y en algunos casos, cuando no hay convenio con el país de origen del inmigrante, el sistema sólo es eficaz para salvaguardarle la vida, para recogerlo, pero no para su deportación. Pero es muy ereficaz y muchos países que incluso están por encima de España tecnológicamente están interesados en él.
-¿Cómo se está trabajando para frenar la inmigración?
-Estamos haciendo todo lo posible tanto en cuestión social como diplomática (acuerdos con países) o en protección de fronteras, teniendo en cuenta que yo hablo específicamente de fronteras marítimas, aunque la inmensa mayoría de inmigrantes han entrado por aire y por tierra. Hay fronteras terrestres, la de los países de la Unión Europea, que no se pueden controlar.
-¿Se necesita la inmigración en España?
-Sí, los inmigrantes hacen falta porque el mercado de trabajo necesita inmigrantes, lo que pasa es que esto tiene que estar regulado y el mercado de trabajo tiene que aceptar que necesita mano de obra y ésta debe estar bien remunerada porque si no, no va a haber integración social.