Hace unos meses Galano obtenía el Premio Ángel de Pintura, el de mayor cotización de la Unión Europea, sumando otro importante galardón a su largo currículo de éxitos. Ajeno a la resaca de ese último galardón, el artista asturiano continúa pintando diariamente en su estudio ovetense y ahora presenta en Gijón una nueva exposición individual en la galería Espacio Líquido.
En los últimos años la crítica nacional ha valorado muy positivamente la obra de Galano, fiel a su singular figuración, de luces norteñas y tonos templados. Con la obtención, entre otros, del Premio de Pintura de Plasencia, Premio Fundación Díaz Caneja, la Beca Endesa, la Pámpana de Plata del Certamen de Valdepeñas, el Premio Internacional de Pintura FLC y el Premio de la Junta del Principado, Galano sigue apostando por el intimismo, la sobriedad, bajo una pintura que nace muy dentro, henchida en levedades, extrayendo gestos, contrastes y sugerencias. Desde que en 1995 expuso por primera vez en una galería comercial (Vértice, de Oviedo) y en la Caja de Ahorros de Asturias, su trabajo ha evolucionado con garantías.
Su obra actual se nutre de referencias arquitectónicas, con una paleta más clara que antaño. Abundan en sus lienzos casas solitarias que patentan su perenne comunión con las formas de un paisaje tímidamente castellano, un intento de convertir el lienzo, según sus propias palabras, en 'materia pintada', para que haya elementos que se escapen a la razón.
-En esta muestra hay un interés creciente por la arquitectura como temática. ¿Eso proporciona mayor grado de construcción a las piezas?
-Efectivamente la presencia de la arquitectura ha ido creciendo. Se podría decir que hemos pasado del 'paisaje con casa' al 'retrato de casa'. La casa ha ganado protagonismo. Lo que no quiere decir que el cuadro esté más construido. No se debe confundir la arquitectura del cuadro con aquello que representa.
-Decía hace tiempo que toma los premios con cierta lejanía. ¿Eso sigue siendo posible con su creciente actividad?
-Completamente. El premio no hace mejor al cuadro y mucho menos al pintor. Me siento agradecido cuando mi trabajo es distinguido de la manera que sea, pero soy consciente de que lo que sucede puertas adentro del estudio poco tiene que ver con lo de afuera. Como las líneas paralelas, que van muy juntas pero nunca se encuentran.
-Hablábamos hace dos años, durante su última exposición en Madrid, de las relaciones de su pintura con la poesía. Ahora, de nuevo, un poeta firma el catálogo. ¿La pintura tiene suficiente singularidad o necesita de los textos?
-No los necesita. No sólo no los necesita, sino que creo, cada vez con más firmeza, en una pintura sin palabras. Siempre ha sido así. Creo que sobran muchas palabras en el arte contemporáneo. En muchas ocasiones el discurso suplanta la obra. Me refiero, naturalmente, a las palabras que tratan de explicar lo inexplicable. Curiosa paradoja. Otra cosa bien distinta es la poesía. Para el catálogo he contado con la colaboración inestimable de Francisco Gómez-Porro, que ha hecho un trabajo espléndido.
-¿Cómo ve Miguel Galano la situación de la pintura en el mercado español?, ¿Cree que vive un buen momento?
-La pintura sí, pero no se puede decir lo mismo del mercado de la pintura. Basta darse una vuelta por Arco para darse cuenta de que ha habido un desplazamiento excluyente, sin que haya habido un debate público y serio acerca de lo que es el arte contemporáneo. La emoción y el sentimiento no son hoy valores en alza. De estas dos palabras algunos huyen como de la peste, como dijo Juan Manuel Bonet hace algunos años.
-Hablemos de sus próximos proyectos.
-Mi próxima exposición individual será en Madrid, en la galería Utopía Parkway, probablemente bajo el signo 'El mar y la noche'. Otro proyecto en marcha es un homenaje a Corot, pintor que, sin darme cuenta, se ha adentrado en mi mundo. Y fiel al diálogo antiguo entre poetas y pintores, pienso en la edición de unas carpetas que contengan un poema y un grabado. La primera ya ha salido, con la compañía de Pedro de Silva. La segunda será con Andrés Sánchez Robayna.