Martes, 20 de marzo de 2007
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El conductor absuelto tras ir a 260 pedirá una indemnización por la retirada del carné
Constantino García, de 42 años, reclamará al Estado por los problemas «de salud, laborales y familiares» padecidos en los últimos 13 meses
El conductor absuelto tras ir a 260 pedirá una indemnización por la retirada del carné
DESPACHO. El abogado José Carlos Botas y su cliente, Constantino García, ayer en Oviedo. / M. ROJAS
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Constantino García Suárez, el conductor absuelto la semana pasada por la Audiencia Provincial de Burgos al entender que no incurrió en un delito de conducción temeraria pese a circular a 260 kilómetros por la autopista A-231 (León-Burgos), pedirá una indemnización al Estado por los daños y perjuicios que le ha causado la retirada del carné durante 13 meses. García asegura que la privación del carné de conducir le ha causado «problemas de salud, laborales y familiares».

El conductor, según anunció su abogado, José Carlos Botas, hará una «reclamación de responsabilidad patrimonial» a la Administración de Justicia por la retirada del carné de forma cautelar durante trece meses. La responsabilidad patrimonial es la forma de reclamar una indemnización a la Administración. «Es como si los funcionarios fuesen particulares a la hora de reclamarles daños y prejuicios», explicó el abogado José Carlos Botas. El letrado aún no sabe qué cantidad exacta reclamará a la Administración de Justicia como compensación para su cliente.

Constantino García, natural de Villayón y residente en Ribadeo (Lugo), de 42 años, compareció ayer en el despacho de su abogado, donde expresó su disgusto por la retirada cautelar del permiso de conducir.

Constantino García, tal y como relató a EL COMERCIO en una entrevista publicada el domingo, insistió ayer en su versión que no podía ir a 260 «porque el coche, un Audi A-8, tiene un limitador de velocidad de 250 kilómetros por hora». Y añadió que «unos peritos dijeron en el juicio que ese coche, a 260 por hora, necesitaba de 420 a 478 metros para frenar. A mi, el radar me fotografió en el kilómetro 128,800. Y paré ante la patrulla de la Guardia Civil en el 129,200». Desde que el radar le fotografió, un operario tuvo que lanzar un aviso de que circulaba a gran velocidad. Los agentes, que estaban fuera del coche, tuvieron que recibir el aviso y salieron a interceptarle. «Para todo eso hacen falta mucho más que cinco segundos, los que se tarda en recorrer 400 metros en frenada. Así que las cuentas no salen», insistió Constantino García.

 
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