«La verdad es que me encontré bastante bien. No empecé demasiado fuerte, pero en los últimos días ya me peleé con los de arriba e incluso ataqué y me dejé ver». En la última etapa fue cuarto y acabó noveno en la general de la París-Niza, aunque su objetivo es otro: la Vuelta al País Vasco. Samuel Sánchez, como líder del Euskaltel, tiene en mente la prueba por excelencia del calendario en Euskadi, y hasta entonces no volverá a competir.
«Creo que se han pasado con la dureza, no hacía falta rebuscar tanto para hacer una prueba dura». Sus quejas se entienden a la perfección si se conoce un poco del recorrido. En algunas etapas los ciclistas tendrán que subir hasta trece puertos, algunos de ellos muy cerca de la meta. Eso es lo que le gusta al asturiano, el único 'foráneo' junto al venezolano Unai Etxebarría de la escuadra naranja.
Ayer se encontraba en Asturias, descansando, después de una semana de muchos nervios y tras conseguir sus primeros puntos Protour, pero hoy tiene previsto «trasladarme al Sur. Teniendo en cuenta lo que están diciendo sobre el tiempo aquí no puedo hacer nada». Y es que, aunque no compita más hasta mediados de abril, no quiere decir que vaya estar tirado en el sofá: «Tengo que entrenarme más duro si cabe».
Samuel fue el segundo de la clasificación UCI Protour del año pasado, por detrás de Alejandro Valverde y en parte se debió a una gran temporada que pretende repetir este año: «El calendario es más o menos el mismo que hice la campaña pasada. Después del País Vasco haré las tres clásicas de Bélgica, luego la Euskal Bizikleta, la Volta a Cataluña y poco más. Descansaré y... a preparar la Vuelta a España».
La ronda asturiana no entra en sus planes. El equipo le recomienda descanso en su preparación tras la Amstel Gold Race, la Flecha Valona y la Lieja-Bastogne-Lieja, ésta última el 29 de abril, dos días antes de la Subida al Naranco.