Miércoles, 21 de marzo de 2007
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SOCIEDAD Y CULTURA

SVANTE PÄÄBO, DIRECTOR DE GENÉTICA DEL MAX PLANCK DE ANTROPOLOGÍA
«La cueva del Sidrón es uno de los mejores yacimientos neandertales del mundo»
El científico espera secuenciar el ADN de los 'otros humanos' gracias a la aportación de la gruta asturiana, donde los restos «no están nada contaminados»
«La cueva del Sidrón es uno  de los mejores yacimientos neandertales del mundo»
CIENTÍFICO. Svante Pääbo, en un momento de la entrevista en la que destacó la importancia de El Sidrón. / JAIME GARCÍA
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Tiene entre manos uno de los mayores desafíos de la ciencia moderna. Y de los más estimulantes, a juzgar por cómo habla de su trabajo. Hace menos de un año, Svante Pääbo consiguió secuenciar un fragmento de un millón de pares de bases de ADN de neandertal, la «otra» especie inteligente de hombre, que convivió con la nuestra durante miles de años, hasta que desapareció de toda Europa hace unos 25.000. Y anunció su gran proyecto, el de conseguir, en dos años, un genoma completo de esos parientes nuestros, para compararlo después con el de Homo Sapiens y averiguar qué es exactamente lo que nos hace tal y como somos. En ese proyecto, llamado Genoma de Neandertal, la cueva del Sidrón es parte fundamental.

Ayer Planck firmó en el Museo de Ciencias Naturales de Madrid el acuerdo de colaboración que hizo oficial un trabajo que ya es conjunto desde 2005. Pääbo no duda en afirmar que el asturiano es «uno de los mejores yacimientos de neandertales que existen en el mundo». El científico comparará las muestras obtenidas de fósiles de tres individuos en la cueva de Piloña y comprobará si su trabajo anterior es, como parece, acertado.

-¿Con qué cara le miraron la primera vez que pidió que le dejaran valiosos fósiles para machacarlos y buscar su ADN?

-La primera vez fue hace muchos años, con momias egipcias. Quería analizar ADN de momias. Estudié egiptología, y mi profesor me abrió el camino y los contactos para conseguir el ADN. Mucho más tarde, cuando nos planteamos estudiar neandertales, tuvimos que negociar dos años enteros antes de que nos dejaran las primeras muestras. Habíamos hecho pruebas de extracción de ADN de fósiles de osos de las cavernas, para demostrar la potencialidad de la técnica y su viabilidad. Por supuesto, éste sigue siendo un tema candente y hay que buscar un compromiso entre la extracción de estos materiales genéticos y la conservación del patrimonio. Sin ir más lejos, en abril hemos organizado en el Max Planck una reunión precisamente para discutir estas cuestiones, el compromiso entre la extracción y destrucción de material y la necesidad de conservar los restos fósiles.

-¿Cuántos huesos hay que destruir para obtener una buena muestra?

-Entre cien y doscientos miligramos por cada extracción. Es una pequeña cantidad, pero evidentemente destructiva. Para abordar el proyecto Genoma Neandertal estimamos entre cuatro y veinte gramos de muestras. Para todo. No es demasiado...

-Hasta un 95%del contenido genético de las muestras es material contaminado. Es suficiente el 5% restante para sacar conclusiones válidas?

-Existen dos tipos posibles de contaminación. La bacteriana, que depende de los organismos que crecen en el suelo en el que están los fósiles. Y la contaminación con ADN humano moderno. Y eso se esta evitando muy bien en El Sidrón. Los de Vindica, en Croacia, de donde obtuvimos las muestras anteriores, están muy contaminados de ADN moderno, debido a una manipulación poco cuidadosa. De hecho, solo hay un resto con poca contaminación. Y eso porque era poco interesante y se manipuló muy poco. Lo que queremos saber es si el genoma de neandertal se parece más al de los humanos actuales o al de los chimpancés. Y para estudiar esto hay menos posibilidad de errores. Se trata de comparaciones estadísticas, hechas con técnicas de bioinformática en un ordenador.

-¿Cómo son esas técnicas?

-Se toman fragmentos concretos de ADN y se comparan, tramo por tramo, con los correspondientes de chimpancé y de humanos modernos. Se alinean las secuencias y se comparan base a base. El objetivo es encontrar posiciones en que humanos y chimpancés sean diferentes. Y una vez hecho eso preguntarse cómo eran los neandertales. Y tenemos cuarenta millones de posiciones para estudiar...

-¿Puede adelantar algún resultado de su investigación?

-Mi investigación es una herramienta para futuras investigaciones. Si se descubre que determinadas diferencias entre humanos y chimpancés son funcionalmente importantes, a partir de ahí se puede uno preguntar cómo eran los neandertales. En los próximos dos años esperamos tener un borrador bastante completo. Y como la tecnología avanza continuamente, espero que en ese tiempo haya nuevas herramientas con las que afinar los resultados. Nuestra ambición, de momento, es esa.

-¿Encontró algo significativo en su trabajo anterior?

-El análisis de un millón de pares de bases fue un primer paso. Y se demostró que la técnica es buena. Ahora hace falta contrastar lo que descubrimos en Vindica, es decir, que los neandertales parecen estar más próximos a nosotros de lo que cabía esperar. Ahora, con las muestras recolectadas en El Sidrón, se trata de comprobar si esa similitud encontrada en Croacia se mantiene. Lo demás está por ver. Y mi impresión, que la tengo, prefiero no decirla, para no tener que contradecirme dentro de unos meses. De todas formas, haciendo una extrapolación ingenua, se puede decir que existió un flujo genético de humanos a neandertales, aunque no al revés. Lo que demuestra que hubo interacción entre ambas especies. Y pudo incluso haber alguna indicación de flujo genético de neandertales a humanos, pero si se produjo fue muy poco relevante.

-¿Por qué es interesante el proyecto Genoma de Neandertal?

-Por tres razones. La primera es que hoy sólo se puede comparar el genoma humano con el de chimpancé y el de otros primates. Y la separación de ambos linajes es muy antigua, se remonta a hace siete millones de años. De los cambios genéticos más recientes, de cientos de miles de años, no sabemos nada. Y una buena forma de saberlo es comparando el genoma humano actual con el de los neandertales, cuyo linaje se separó del nuestro hace medio millón de años.

-¿Y las otras dos razones?

-La segunda razón es que los neandertales y nosotros compartimos una gran parte del mensaje genético. Si analizamos cualquier grupo de humanos modernos, encontraremos que algunos de ellos tienen un antepasado común que va más lejos en el tiempo que los propios neandertales. Y a pesar de ello, todos los humanos modernos se parecen mucho más entre sí que a los neandertales. Estudiando regiones genéticas seleccionadas, comprobaremos cuáles son las regiones más variables del genoma humano. Existen unos cuatro millones de estas variaciones para estudiar y comparar. Con su análisis, veremos cuál es el carácter ancestral que compartimos con el chimpancé. Y lo compararemos con los neandertales.

La primera fase del proyecto consiste en tener un catálogo de diferencias genéticas entre humanos modernos y neandertales. Cromosoma a cromosoma. Y buscar cuáles son los genes únicos que definen nuestra especie. Saber lo que nos hace humanos. El tercer motivo es tener un genoma de neandertal. Para conocer lo rasgos exclusivos de esta otra especie humana.

 
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