El aumento de la conflictividad en los centros de salud y hospitales asturianos ya se puede cuantificar. Desde setiembre de 2006, los trabajadores del Servicio de Salud del Principado de Asturias (Sespa) presentaron 93 denuncias contra usuarios del sistema público de sanidad. La mayor parte (el 90%) lo fueron por supuestas amenazas. Pero hubo diez casos de agresiones físicas por parte de pacientes o familiares de los mismos.
El consejero de Salud, Rafael Sariego; el gerente del SESPA, Juan José Cañas, y el coordinador del Plan de Prevención y Actuación frente a situaciones conflictivas en centros sanitarios, Santiago Álvarez, presentaron ayer los resultados de los seis primeros meses de funcionamiento del plan.
Los tribunales han dado ya la razón a los médicos en siete de los once casos que han llevado los servicios jurídicos del Sespa. Fueron resueltos como juicios de faltas y los agresores tuvieron que pagar una multa. Los otros casos están pendientes aún de sentencia.
Santiago Álvarez indicó ayer que la mayoría de las situaciones de conflicto se origina ante la negativa del médico a dar al paciente una baja temporal o las recetas que éste le pide.
En atención primaria
Oviedo Gijón y Avilés, las zonas que más pacientes concentran, fueron las áreas sanitarias donde más situaciones conflictivas se denunciaron. Contra todo pronóstico, fue en atención primaria (77%) y no en urgencias donde los profesionales sufrieron más la ira de los pacientes.
El gerente del Sespa, Juan José Cañas, indicó ayer que un estudio dela Unión Europea manifiesta que el 4% de los profesionales ha sufrido alguna agresión física.
Rafael Sariego dijo que era necesario contextualizar los datos y puntualizó que las 93 agresiones y amenazas se produjeron entre un total de «ocho millones de actos sanitarios».
El consejero explicó que el plan de prevención y actuación tiene tres partes fundamentales. La primera es la prevención, para lo que los profesionales sanitarios recibirán formación en «habilidades comunicativas y resolución de conflictos». La segunda es la protección, para lo cual Salud aumentará la vigilancia donde sea necesario, ya sea con más personas en los servicios de seguridad o con medios electrónicos. En tercer lugar, la cobertura jurídica que reclaman los profesionales. El Sespa pretende que éstos están cubiertos frente a agresiones y amenazas desde el punto de vista físico, psíquico y legal «para que puedan trabajar en condiciones óptimas, afirmó Rafael Sariego.
Por su parte, el coordinador del plan afirmó que hay satisfacción entre los trabajadores sanitarios porque ahora tienen una asistencia legal de la que carecían. Y el gerente del Sespa adelantó que se intentará reducir las situaciones de conflicto al aumentar los puntos de información al usuario.
También el Colegio de Médicos de Asturias ha constatado en los últimos años que la agresividad de los pacientes contra los médicos es un fenómeno emergente. Hace ya dos años creó un Registro de Agresiones para los colegiados que acumula hasta 21 casos, de los que un tercio corresponden a Gijón. El Sindicato Médico del Principado también advierte de este fenómeno y apunta que en ciertos centros de salud urbanos «hay casos de amenazas y agresiones verbales casi todas las semanas».