Domingo, 25 de marzo de 2007
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SOCIEDAD Y CULTURA

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La cueva del Sidrón ha aportado ya las primeras muestras de ADN nuclear
Se trata del segundo yacimiento del mundo, tras el croata de Vindija, que ofrece esta información clave para conocer el genoma neandertal «Lo que pretendemos es reconstruir toda la secuencia», dice Antonio Rosas
La cueva del Sidrón ha aportado ya  las primeras muestras de ADN nuclear
EN LA CUEVA. Los arqueólogos utilizan un traje totalmente esterilizado para no dañar los restos. / E. C.
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El de Sidrón es un hombre de 43.000 años que sigue vivo y coleando. Al menos, en los laboratorios continúa a hablando, poco a poco, del pasado. De su propio pasado. De su vida de canibalismo en una cueva de Piloña que estuvo oculta una eternidad y que destapó una investigación apasionante. Aquellos cuatro espeleólogos que en 1994 hallaron en la gruta dos mandíbulas humanas no se imaginaban el calado de la gran aventura investigadora que acababan de iniciar y a la que se irían uniendo con el tiempo y los nuevos hallazgos historiadores, geólogos, paleontólogos, especialistas en ADN... Una aventura que llega ahora al Instituto alemán Max Planck de antropología, que lidera el proyecto Genoma Neandertal, en el que los restos hallados en Asturias son fundamentales. Lo son porque, aunque todavía no hay nada publicado, ya se han extraído las primeras muestras de ADN nuclear y los científicos confían en tener pronto una secuencia completa. Lo confirma Antonio Rosas, investigador del Museo de Ciencias Naturales del CSIC. Hasta ahora se habían obtenido tres secuencias de ADN mitocondrial, pero es el otro, el nuclear el que aporta la información clave para desvelar el genoma neandertal.

Se sabía ya que en los restos hallados en Piloña existía este ADN cargado de información, en el que se trabaja para lograr esa secuencia y publicar el hallazgo en las revistas científicas. «Lo que se pretende es reconstruir toda la secuencia», dice Antonio Rosas de forma cauta porque sabe de la importancia de este nuevo paso. Entre otras razones porque cuando se obtenga la secuencia completa será el asturiano el segundo yacimiento del mundo que aporta esa información tras el de Vindija, en Croacia. Fue en diciembre cuando se obtuvo a través de los restos allí hallados la primera secuencia genética de ADN nuclear.

Es ésta otra aventura apasionante para el hombre de Sidrón, que se ha convertido en un almacén genético para secuenciar a la otra gran especie humana y conocer cómo eran los hombres que se extinguieron antes de que el homo sapiens tomara posición en la Tierra. Se pretende cartografiar el genoma de una especie extinguida, a través de su herencia fósil. Y no es sencillo. El padre de la iniciativa es Svante Päävo, que desde Leipzig y con otros dos laboratorios de Alemania y Croacia, dirige una iniciativa que presentó la semana que ahora termina en Madrid.

Primero, mitocondrial

Ese material del que se sirve la ciencia es útil gracias al trabajo previo realizado por el equipo formado por Antonio Rosas, Javier Fortea y Carles Lalueza-Fox. Entre todos ellos obraron ya años atrás el milagro de obtener ADN de los restos de los nueve individuos hallados en la gruta. Fue en 2005 cuando se logró la primera secuencia de ADN mitocondrial. Un año después llegó la segunda y ahora son ya tres las que disponen los investigadores. Esa información poco hablará sobre la vida de estos individuos, pero sí lo hará sobre las relaciones de descendencia entre las poblaciones neandertales, sobre si unos eran los antepasados de los otros. Permitirá, en definitiva, reconstruir la historia de las poblaciones.

De hecho, los fósiles asturianos están sirviendo también para llevar a cabo esta novedosa investigación: «Esto nunca se ha hecho en neandertales, coger un grupo y ver si son familiares o no», dice Antonio Rosas, quien destaca también otro aspecto clave del yacimiento asturiano. Y es el hecho de que se están empleado novedosas técnicas que permiten obtener muestras en muy buen estado: «Se ha desarrollado una metología de excavación muy nueva que está permitiendo la extracción de material sin contaminar», señala el experto del Museo de Ciencias Naturales.

 
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