Yago Lamela vuelve a pasar por el quirófano. El saltador se someterá hoy a una intervención en sus tendones de Aquiles con la que espera avanzar en su larga y lenta recuperación. El atleta avilesino compitió por última vez en 2004, en los Juegos Olímpicos de Atlanta.
Desde entonces, nada de lo que ha hecho ha servido para recuperarse. Ahora, vuelve a la misma clínica de Turku, en Finlandia, donde ya fue intervenido en noviembre de aquel aciago 2004. Será, de nuevo, el doctor Sakari Orava, considerado el mejor especialista del mundo en el tipo de lesión que sufre el avilesino, quien realice una operación en la que Lamela centra sus esperanzas de poder regresar a la competición de alto nivel.
Si todo va según lo previsto, el saltador tendrá que guardar reposo durante tres días después de la operación y será entonces cuando empiece a caminar. Dos meses más tarde, estiman las previsiones médicas, Lamela estará en condiciones de reanudar los entrenamientos. El avilesino, que se estaba entrenando desde el verano del año pasado a las órdenes de Juanjo Azpeitia, no terminó nunca de superar su lesión. De hecho, a los pocos meses de regresar con su antiguo técnico se enfrentó con un duro golpe: las sucesivas tendinitis habían evolucionado hacia la bursitis.
Lamela no se rindió. Tras dos meses cojo, en diciembre de 2006 volvía a estar listo. Y llegó un nuevo mazazo, una recaída de la que se estaba recuperando bajo los cuidados de Azpeitia. Una recuperación centrada en suaves ejercicios de rehabilitación. Al final, Yago ha decidido volver a pasar por quirófano. No ha sido una decisión sencilla. Ni siquiera los especialistas a los que ha acudido han logrado ponerse de acuerdo en cuál era el mejor camino a seguir. Se decantó por las opiniones de los médicos que le atendían en Asturias, partidarios de la intervención quirúrgica. El equipo médico de Madrid apostaba por un tratamiento y la posterior recuperación con fisioterapeutas.
Un largo proceso
Los Juegos Olímpicos de Atenas 2004 fueron la última competición que vio saltar a Lamela. El avilesino ya acudió lesionado y tuvo que ponerse incluso una anestesia para saltar. Luchaba por una medalla que le había sido esquiva cuatro años antes en Sydney. Pese a su esfuerzo, no le sirvió de nada. Llegó a la final gracias a la repesca, pero prácticamente careció de opciones.
Tras la primera operación, creyó que volvería pronto a estar a un alto nivel. No fue así. Los dolores no remitieron, aunque las resonancias magnéticas tampoco dejaban ver lesión alguna. Pasaba el tiempo y nada mejoraba. Lamela dejó de entrenarse a las órdenes de Blanquer. El año pasado se inició con un halo de esperanza. El tratamiento con acupuntura hizo desaparecer sus dolores y Yago volvió a sonreir. Tanto que en el mes de abril ya daba algunos saltos. Acabó regresando a casa, a Asturias, donde retomó su recuperación en busca de traspasar de nuevo la barrera de los ocho metros. Ahora, habrá que esperar al resultado de la operación para saber si Lamela estará en condiciones de volver a volar.