«Que la cultura no sea el juguete que adorna nada, sino que actúe como el corazón de todo». Con estas palabras saludó la ministra de Cultura, Carmen Calvo, la actividad que ya ayer empezaba a bullir en el Laboral Centro de Arte y Creación Industrial. En su discurso de apertura, seguido por más de 2.000 personas, muchas de ellas venidas de fuera de Asturias, se congratuló de que esta región salve su futuro con el espacio que inauguraba. Un lugar cargado de historia y referentes que, por primera vez en mucho tiempo, fueron emparejados con la mejor tradición de superación. «A pesar de la dictadura este edificio empujaba por buscar las luces y el conocimiento al final del túnel», dijo.
La ministra, que cerró el acto, tras un intenso discurso del presidente del Principado, Vicente Álvarez Areces, destinado a marcar lo que Laboral tiene de potencial transformador de Asturias, fue acompañada en todo momento por Rosina Gómez-Baeza, que la guió por las diferentes salas del gigante blanco que dirige.
En la comitiva, la consejera de Cultura, Ana Rosa Migoya; la alcaldesa de Gijón, Paz Fernández Felgueroso, y la concejala de Cultura, Mercedes Álvarez. Todas y todos aplaudieron las palabras de la titular de la cartera de Cultura, que definió Laboral Centro de Arte nada más tomar el micrófono como un «orfanato para los hijos huérfanos de la minería», metáfora que explicó rápidamente, asegurando que hablaba del nuevo espacio como el elegido perfecto «para subsanar el dolor en la España del subdesarrollo».
Tras mirar al pasado, Carmen Calvo auguró el mejor de los futuros para los 14.000 metros cuadrados que desde ayer se dedican en Gijón al presente creativo del mundo. El buen destino será posible, dijo la ministra, porque «Asturias ha conseguido convertirse en una plataforma para el talento, la creatividad y la libertad», un lugar, añadió, que demuestra cómo se están cayendo las fronteras, «los límites entre el arte y la industria». Dicho lo cual agradeció a los políticos regionales la valentía que ahora se transforma en un nuevo «partenón dedicado a las artes y la libertad».
Para la ministra, que recorrió finalizados los discursos una a una todas las exposiciones, tocando aquello que se podía tocar y descubriendo muy sonriente y divertida la esencia del diálogo entre creación y tecnología, no olvidó en sus elogios a la que hasta ahora llevaba los destinos de Arco, y ayer era su compañera de viaje por cinco décadas de creación. Aplaudió a Rosina Gómez-Baeza, pero también a todo el equipo humano que ha consolidado la aventura que todos definen ya como un «hito sin precedentes en el Principado».
El referente
La ministra hizo, además, relación continua entre cultura y economía, advirtiendo que la riqueza metafórica, ética y estética, pero también la monetaria, tiene mucho que ver con la difusión del saber. Del mismo modo emparejó todo el tiempo el arte con la libertad y con la capacidad de los individuos de participar en la creación, como una forma de ampliar sus miras personales y sociales.
Antes que ella, Álvarez Areces, que comenzaba su discurso con un «bienvenidos a Laboral, bienvenidos al futuro», también emparentó economía con cultura. El presidente no tardó en referirse al destino de Gijón «como un referente de la cultura nacional e internacional», un signo, dijo, «de la transición que Asturias está haciendo hacia un futuro mejor.
Areces disfrutó de su recorrido por las decenas de piezas expuestas en las tres exposiciones inaugurales como la ministra de Cultura, que también se alegraba «por obligación y por pasión», de que queden abiertas las puertas de un nuevo espacio para «expresar y hacer verdad lo que cada día ocurre en el planeta».