El juez Baltasar Garzón y el reportero de TVE Vicente Romero se embarcaron el verano pasado en un proyecto común. El magistrado que ordenó la detención del general Pinochet y el veterano periodista que tantos atropellos a los derechos humanos ha narrado en directo consiguieron seguir el doloroso rastro que dejó la dictadura argentina. Después de largas conversaciones con torturadores del régimen de Videla y con víctimas han reunido su experiencia en un estremecedor documento, 'El alma de los verdugos', que estrena La 2 el 10 de abril a las 22.30 horas. Mientras que el periodista se encargó de realizar las entrevistas formales, la participación del magistrado consiste en mantener una serie de encuentros y conversaciones con los protagonistas.
Romero, director del reportaje, explicó que en este trabajo «hemos dejado que opinaran sobre los verdugos sus víctimas, con quienes mantuvieron relaciones de intimidad o desde el potro de tortura». Asimismo, señaló que también aparecen hijos robados a las mujeres encarceladas y destacó que este trabajo está hecho «con espíritu militante, en defensa de los derechos humanos, que es la última trinchera que nos queda».
Este veterano reportero no sólo ha sido testigo de los desmanes de los regímenes totalitarios, sino también víctima: fue encarcelado en el Chile pinochetista y expulsado de Argentina por la dictadura de Videla.
'El alma de los verdugos' incluye sobrecogedores testimonios, como el de Nilda Eloy, que explica que la torturaban sin interrogarla, con el único objeto de obtener gritos de mujer para que otros prisioneros políticos creyesen que estaban atormentando a sus esposas o hijas. Durante meses fue objeto de violaciones. O como el de una mujer que cuenta cómo llegaba a pedirle a su torturador que le diera la mano «para aguantar el dolor».
Y Carlos Lordkipanidse narra cómo torturaron en su presencia a su hijo de tan sólo veinte días. Los relatos pasan del terreno del horror al del absurdo. En el documental, Víctor Basterra recuerda su incredulidad cuando los verdugos organizaron una fiesta de Navidad para los prisioneros y que algunas mujeres llegaron a casarse con sus torturadores. Según avanzó ayer Garzón, el documental, de 105 minutos, «es impactante, demasiado crudo, pero es la realidad», reconoce el magistrado.
«Doctrina oficial»
En el reportaje también hablan los verdugos. Garzón y Romero pusieron especial empeño en descifrar qué ocurre en la mente de una persona normal «para que torture de 8 a 2 de la tarde, se vaya luego a comer con su familia, vuelta a torturar, vaya a misa los fines de semana e incluso tome la comunión», argumenta el juez.
Treinta años después de aquel horror, el abogado Gonzalo Torres de Tolosa reconoce que entraba en la Escuela de Mecánica de la Armada para «echar una mano» a los torturadores. El teniente coronel Emilio Nanni asegura que los secuestros, la tortura y los asesinatos formaban parte de la «doctrina oficial» que los militares aplicaban. Y el policía Norberto Cozzani, que es entrevistado en la prisión donde espera ser juzgado, cuenta que «vio de todo» durante la represión. Además, se incluyen declaraciones de archivo del ex capitán de corbeta Adolfo Scilingo, condenado en la Audiencia Nacional a 640 años por delitos contra la Humanidad.