Sólo entre el año 2000 y 2006, el número de ciclomotores matriculados en Gijón ha pasado de 2.919 a 7.081. Su incremento ha sido de los más notables del parque móvil en los últimos ejercicios. Ése y el de las motocicletas de menos de 125 centímetros cúbicos. En total, la ciudad cuenta con casi 14.000 vehículos de este tipo, mientras que hace diez años no llegaban a 5.000. «Está empezando a ser realmente un medio de transporte en la ciudad», reconoce la concejala de Tráfico y Seguridad Ciudadana, Begoña Huergo. Por eso, desde su área se ha puesto en marcha un plan para aumentar el número de estacionamientos destinados a estos vehículos.
En la actualidad, sus conductores cuentan con 200 plazas habilitadas especialmente para ellos, insuficientes en cualquier caso para el total. Por eso, el Ayuntamiento ha decidido que a partir de ahora, en cada actuación que sume plazas de aparcamiento (como las 850 anunciadas la semana pasada), habrá un hueco para las motos y los ciclomotores. Pero no sólo en nuevas zonas, sino que se estudiará el espacio ya existente, para crear también ahí nuevas plazas.
En todos los casos, los huecos contarán con pivotes como los que ya existen, por ejemplo, en el estacionamiento de la plaza del Instituto, y que sirven no sólo para diferenciar el espacio, sino también para evitar golpes con los coches, uno de los principales problemas para los conductores y origen de más conflictos. Se convierte, así, la moto, en «una parte de la movilidad a la que también queremos dar prioridad», dice Huergo, porque «es rápida y no contamina tanto». De hecho, un mayor número de motos circulando por la ciudad evitaría que en algunas calles del centro se dieran cifras como las de Domínguez Gil, San Bernardo o Munuza, que en hora punta soportan entre 10.000 y 20.000 vehículos.
Porque lo cierto es que aumenta el número de motos, pero lo hace también el de coches. El parque móvil de la ciudad ha pasado, entre 1993 a 2006, de 97.000 a 136.000 vehículos. Los turismos han aumentado en ese periodo de 84.600 a 106.000.
Así las cosas, el Ayuntamiento se centra en las motos, y no para campañas especiales de control de los ruidos, como en ocasiones anteriores, sino para facilitar su circulación por las calles de la ciudad. Para la puesta en marcha del proyecto de estacionamientos, Gijón se asesorará con la experiencia de ciudades, como Barcelona, que cuentan con un número muy importante de estos vehículos. La concejala de Tráfico visitará en breve la Ciudad Condal y otros municipios en los que ya funcionan iniciativas similares. Por el momento, lo que está claro que es los barrios de Pumarín, Montevil, El Llano, La Calzada y Nuevo Gijón contarán con aparcamientos para estos vehículos (son las zonas en las que se habilitarán las 850 plazas anunciadas).
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