El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se disculpó ayer por el trato de los servicios médicos militares a algunos veteranos de la guerra de Irak. En una visita al hospital castrense Walter Reed, el centro sanitario objeto de un escándalo en febrero por las deplorables condiciones en que tenían que desenvolverse algunos de sus pacientes, prometió a los soldados convalecientes que serán arreglados unos problemas que, en su opinión, estaban «causados por fallos burocráticos y administrativos».