La política de aislamiento con la que George W. Bush castiga a Siria desde hace años se verá comprometida esta semana con la visita de la portavoz del Congreso, Nancy Pelosi, la tercera persona en orden de sucesión a la presidencia de Estados Unidos. La Casa Blanca ha protestado enfáticamente por la decisión de la representante demócrata, que ha incluido un encuentro con el presidente sirio en su gira por Oriente Próximo. «Seguro que Bachar al-Assad quiere que la gente vaya, se tome el té con él y se saquen una fotografía juntos, pero nosotros pensamos que es una idea muy mala», dijo Dana Perino, portavoz de la Administración.
La oficina de Pelosi ha distribuido un comunicado en el que justifica la visita de acuerdo a las directrices de la Comisión Baker, en las que un grupo bipartidista de alto nivel recomendó en diciembre pasado el diálogo con Siria e Irán como parte de la solución para Irak. Desde entonces, otros congresistas como el ex candidato presidencial John Kerry, el demócrata Christopher Dodd e incluso el republicano Arlen Specter han visitado Damasco, pero ninguno ostenta el peso político de un cargo como el de Pelosi.
Estado terrorista
El Gobierno de Bush retiró su embajador de Damasco tras el asesinato del ex primer ministro libanés Rafic al-Hariri, pero su relación era tensa desde mucho antes. Hoy le acusa de ser «un Estado que promueve el terrorismo, trata de desbaratar el Ejecutivo de Siniora en Beirut y permite el flujo de yihadistas a Irak a través de sus fronteras», recordó Perino.
Siria, que comparte importantes fronteras con Irak, es también el principal destino de los refugiados que huyen de la violencia desatada tras la ocupación estadounidense y, según la ONU, concentra ya la mitad de los casi dos millones de desplazados que ha dejado el conflicto.
Los analistas consideran que no puede haber una solución para la guerra civil iraquí sin hacer partícipe de ello a los vecinos regionales que se han convertido en actores, como Siria, Irán, Arabia Saudí y Jordania. De entre ellos, Washington considera enemigos a los dos primeros y sólo se ha limitado a compartir sala con ellos durante la conferencia celebrada en Bagdad el mes pasado.
Pelosi no ha desvelado la fecha exacta en la que recalará en Damasco por razones de seguridad, pero ha prometido reiterar al mandatario sirio el apoyo de Estados Unidos a Israel, país que también visitará durante la segunda gira a Oriente Próximo desde que asumiese el cargo en enero. De hecho, Pelosi hablará ante el Parlamento israelí.