La Consejería de Cultura tiene previsto encargar al restaurador Jesús Puras un estudio con el objetivo de que éste averigüe si bajo los revocos de la bóveda del ábside de Santa María de Villamayor se esconden pinturas murales. Así lo afirmó ayer el jefe de Patrimonio del Principado, Ignacio Alonso, durante la inauguración de las obras de rehabilitación del ábside, que sirvieron para crear un nuevo centro cultural anexo en el espacio que ocupaba antaño el resto de la iglesia original.
Además, tanto Alonso como la consejera de Cultura, Ana Rosa Migoya, pusieron de manifiesto la intención del Ejecutivo autonómico de completar los trabajos del ábside con la limpieza de la piedra de la parte baja del mismo por el exterior, que en la actualidad se encuentra llena de líquenes y otros microorganismos como consecuencia de la humedad.
El centro cultural
Redactado por el arquitecto Julio Valle, el proyecto llevado a cabo en el lugar donde estaba situado el templo románico de Santa María -siglos XII-XIII aproximadamente-, perteneciente al convento benedictino de Villamayor -fundado en el siglo X-, ha supuesto una inversión total por parte de la consejería de 715.224 euros. El presupuesto, que incluye el equipamiento del mismo, ha permitido que desde diciembre de 2005 y durante 14 meses el edificio sufriera una reforma íntegra en sus dos elementos principales.
Por un lado, la zona en la que estaba la nave original ha quedado dividida, según recordaba ayer el arquitecto, por sendos cierres de vidrio corredizos, de los que uno de ellos ofrece unas vistas espectaculares del interior del ábside. Otra de las intervenciones más destacadas ha sido la creación de un lucernario nuevo que permite iluminar el vacío interior que ha quedado desde la zona en la que se erguía la espadaña hasta el pavimento.
A falta de pequeños remates, este espacio ha quedado dividido en dos plantas. De ellas, la baja ha pasado a albergar un centro social y un amplio salón de usos múltiples. La alta, por su parte, dispone de una biblioteca, cuatro despachos de reunión para las diferentes asociaciones de la parroquia y un quinto local destinado a los jóvenes.
Ambas plantas se encuentran, a su vez, pegadas al ábside, el otro elemento más destacado de la reforma. En este último, que estaba muy deteriorado, se sustituyó el pavimento y se realizó una limpieza interior de los distintos paramentos.
Durante la inauguración de la obra, vecinos de la parroquia rural de Villamayor aprovecharon para agradecerle a Migoya «su valiosa ayuda» para llevar a cabo el proyecto con la entrega de una placa. La consejera, por su parte, destacó que este templo que es Bien de Interés Cultural (BIC) desde 1931 «no sólo significa un pedazo de historia para los habitantes de Villamayor, sino algo que sigue vivo».
Junto a ella, también asistieron a la inauguración el alcalde de Piloña, Juan Roberto Pérez; el cronista oficial, Andrés Martínez Vega; así como numerosos vecinos.