Se llama 'basyc' y es lo último del mercado, una barrera textil que, colocada sobre los guardarraíles, protege a los motoristas en caso de accidente. El Ayuntamiento extenderá esta lona especial y elástica, en principio, sobre los quitamientos de las avenidas del Cantábrico y de Santander, anuncia Raimundo García, responsable del nuevo plan de seguridad vial y movilidad. Serán los primeros trabajos surgidos del respaldo público del alcalde, Gabino de Lorenzo, a las demandas de las asociaciones de motoristas en diciembre.
El sistema, que ahora mismo se prueba en Madrid, consiste en una tela elástica y resistente con la que se cubren los guardarraíles. En el mercado hay otros, pero «éste es el menos agresivo», explica García. Defiende, además, que es idóneo para la ciudad, pues aunque «no es el que más protege, sí lo hace lo suficiente para las velocidades de los tramos urbanos y, al ser elástico, absorbe buena parte del impacto, con lo que se evitan otras lesiones».
El Ayuntamiento también tomará otro tipo de medidas para proteger a los motoristas de los bordes afilados y cortantes de los quitamiedos. La más sencilla, retirarlos en aquellos tramos en los que no sean necesarios o sustituirlos por otro tipo de balizas menos agresivas, como pivotes.
Para estas actuaciones, el Ayuntamiento cuenta, desde el jueves pasado y merced a una modificación presupuestaria, con 200.000 euros, que se suman a los 1,6 millones aprobados en el mismo trámite para una nueva herramienta de gestión del tráfico. Una y otra son las primeras medidas del nuevo plan de seguridad y movilidad, que aspira a reducir la siniestralidad a la mitad en 2010.
Incidencia en el tráfico
Para el documento estratégico de tráfico, las motos son una prioridad: su incidencia en el tráfico es mínima y ocupan menos espacios de estacionamiento.
Tras varios encuentros entre motoristas y responsables de la Policía Local, el número de plazas de aparcamiento reservadas para vehículos de dos ruedas ha crecido hasta las 640. «Necesitaríamos unas cien plazas más en el centro», pide Alfonso García, de Asomo, la asociación de 'moteros' de la ciudad, con 300 socios e impulsora de un estudio sobre los peligros de los guardarraíles.
Y es que el número de motos crece. «En Asturias hay matriculadas unas 40.000 y desde que se aprobó que, con tres años de antigüedad, con el carné B, se pueden llevar las de 125 (centímetros cúbicos de cilindrada), éstas crecen un 50% todos los años», calcula García.
Satisfecho de la receptividad del Ayuntamiento, «que no la hemos encontrado en otras partes», explica de forma gráfica lo que suponen los quitamiedos a bordo de una moto: «Es como si ahora los quitáramos todos y pusiésemos pinchos para frenar los coches. Los que vamos en moto estamos discriminados». Mutilaciones, decapitaciones y graves cortes son la consecuencia fatal de los quitamiedos para los motoristas.
A pesar del reciente éxito en Oviedo, la asociación quiere «que el Principado se moje. Tiene muchas carreteras a su cargo», insiste García, y muchas de las rutas más 'moteras', como La Espina o La Cobertoria. Él es partidario de retirar los quitamiedos y dejarlos sólo en las curvas, con un dispositivo similar al que va a implantar el Ayuntamiento.
Y es que las motos no se van al suelo sólo en los tramos sinuosos: «La pintura es una trampa mortal», advierte García. Existen pinturas antideslizantes, en varios colores para su uso como marcas viales, pero reconoce que «son caras». En cualquier caso, anuncia que tras las elecciones, retomarán las negociaciones con las administraciones.