Las obras de San Juan, que en un principio iban a durar dos meses, tendrán que alargarse. Después del arreglo de la torre izquierda, que estuvo andamiada desde principios de enero hasta la pasada semana, el resto de la fachada seguirá su camino.
Dentro de un mes, los viandantes volverán a encontrarse con andamios en la iglesia. En esta ocasión, los trabajos se centrarán en la cruz central y en el pináculo de la derecha.
En este último, las obras serán muy parecidas a las ya ejecutadas. Se sustituirán las ocho columnas decorativas de la parte superior, al igual que se hizo en la torre izquierda, por otras grises y de las mismas características ,que harán que el cambio sea casi imperceptible para los vecinos.
Pero, de momento, y para celebrar la Semana Santa, San Juan se ha hecho un lavado de cara y luce con todo su esplendor. Sin hierros que lo impidan, su nueva iluminación, formada por más de 100 focos, la harán brillar como nunca el Domingo de Ramos.
Luego, llegará la hora de reparar el templo construido por el arquitecto diocesano Luis Bellido, entre 1912 y 1915, que está incluido en el Catálogo de Edificios y Elementos de Interés del concejo.