Domingo, 1 de abril de 2007
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SOCIEDAD Y CULTURA

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«Por fin, un museo del siglo XXI»
Sorpresa. Esa es la primera sensación que experimentan los visitantes más madrugadores de Laboral, donde el arte tecnológico espera ser descubierto por el gran público
«Por fin, un museo del siglo XXI»
VICTORIA VESNA. Jaime Fernández-Paíno, de 13 años, disfruta ante una de las piezas. / FOTOS: CITOULA
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Laboral Centro de Arte y Creación sorprende. A las 12 de la mañana de ayer una empleada cubierta con un mono gris, estilo 'ciberobrero', abría las puertas de un museo diferente. Un espacio de ciencia ficción donde arte y tecnología se dan la mano recibía a los primeros visitantes. El contraste entre el exterior, el edificio clásico de la Universidad Laboral, y el vanguardista interior del recinto provocaba las primeras reacciones en los visitantes. «Me ha impresionado», comentaba el madrileño David, encargado del vídeo de presentación del centro y que visitaba por primera vez Gijón. Acompañado de su esposa y sus hijos no se imaginaba un entorno así, «tan parecido al Escorial» y «tan cercano en su interior al Gugghenheim».

Begoña, una profesora gijonesa de inglés, asidua visitante de museos por todo el mundo, estaba «emocionada». Mientras su hija Olaya, de tres años, jugaba con el joystick de una de las obras del espacio 'Gameworld', ella aún no había salido de su asombro después de lo que acababa de ver, pero si es que «esperaba un museito y esto supera en contenido al Moma y no tiene nada que envidiar al Guggenheim». Su marido Ramón deambulaba absorto contemplando cada videojuego. «La apasionada de las nuevas tecnologías es ella, en arte y tecnología me quedo con el vanguardismo soviético, pero esto es sorprendente». Ambos coincidían en que Laboral es una apuesta de futuro que puede tener un impacto muy positivo en la economía de la región.

Si algo diferencia a Laboral de cualquier otro museo es su interactividad. El visitante no es un sujeto pasivo, interactúa con las obras. Los niños por este motivo disfrutan del arte igual que los adultos. Beatriz y Adrián Piera, hermanos, ella residente en Caravia y él en Madrid aprovecharon la jornada de puertas abiertas para llevar a toda la prole. Seis hijos -Manuela, Carmela, Adrián, Pepe, Bea y Fernanda- entre los dos, que disfrutaban de los videojuegos. «Todavía no hemos podido salir de esta sala por culpa de ellos», decía Beatriz. Jaime y Alonso, dos hermanos de Gijón, tampoco querían abandonar el 'Gameworld'. El primero disparaba con las manos sobre una pantalla gigante que reproducía uno de los primeros videojuegos de la historia, el 'Space Invaders'. Su hermano dirigía con el ratón las aventuras de un caballero medieval en una pantalla TFT.

Entre los visitantes en la lluviosa mañana también había cabida para los nostálgicos. Ángel, profesor de Secundaria, acompañado de su pareja Belén, se acercó hasta la Laboral para ver cómo habían quedado los talleres que durante seis años compartió con compañeros de promoción. Buscaba por cada rincón del centro huellas que delataran lo que había sido antiguamente. «Ha quedado impresionante, cuando yo estudiaba estaba destrozado». Los dos estaban también asombrados del contenido del museo. «Pensábamos que se estaba vendiendo mucho humo con este centro, pero aquí hay mucho que ver», coincidía la pareja. El único reproche: que no se haya dedicado alguna parte del inmenso espacio para la educación. Así todo, abandonaban el recinto con la promesa de que volverían pronto. «Para mí este es un sitio inolvidable», concluía Ángel.

Media España recorrieron Juan, Juanjo y Manuel, estudiantes de arquitectura de la Universidad Europea de Madrid para asistir ayer a la inauguración de Laboral. Atendiendo a la recomendación de una profesora de la facultad no quisieron perderse este evento tan ligado a su futura profesión. La segunda jornada en el museo la tomaban de manera relajada, la noche gijonesa les había atrapado y los juegos virtuales eran un buen remedio contra la resaca. «Estamos alucinados con Laboral, con el entorno y con Gijón, en general», comentaban, mientras Juan y Juanjo se esforzaban con el TFT Tenis, un juego en el que dos pantallas hacen de raquetas. El artilugio estaba entre las obras favoritas de los tres. Las botas de siete leguas dotadas de conexiones inalámbricas y microprocesadores que permiten a los usuarios escuchar conversaciones de internet y la cama que se comparte con un ser virtual fueron las creaciones que más les impresionaron. «No creemos que haya un museo así en el mundo», señalaron al unísono.

Hoy Laboral celebra el último día de puertas abiertas. A partir del lunes el precio de la entrada serán cinco euros para los adultos. El centro para la interacción y el diálogo entre el arte y la creación industrial abrirá todos los días menos el martes. Por fin, como señalaban algunos de los visitantes, Gijón tiene un museo del siglo XXI.





JUAN, JUANJO Y MANUEL

ÁNGEL

DAVID

BELÉN

 
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