Lunes, 2 de abril de 2007
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Nuestro Padre Jesús de la Esperanza repite hoy con El Cautivo Cientos de personas se vuelcan con la procesión de La Borriquilla
La procesión, que parte de los Padres Franciscanos, comenzará a las 20.30 horas La climatología permitió este año sacar el paso que abre la Semana Santa Las iglesias se llenaron de fieles para bendecir sus palmas y ramos
Nuestro Padre Jesús de la Esperanza repite hoy con El Cautivo Cientos de personas se vuelcan con la procesión de La Borriquilla
SALIDA. El paso de La borriquilla intenta abrirse hueco entre cientos de personas en la calle de La Ferrería. / RAFA GONZÁLEZ
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La cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza repetirá protagonismo en la jornada de hoy con la procesión de Jesús Cautivo. A las ocho y media de la tarde los cofrades sacarán el paso de la iglesia de los Padres Franciscanos, en la plaza de Carlos Lobo, para llevarlo a través del recorrido marcado por las principales calles del centro de la ciudad.

Los cofrades portarán y acompañarán la imagen de Jesús de Medinaceli, que saldrá a la calle por tercer año consecutivo después de su puesta de largo en el año 2005.

Hasta ese año, el lunes era el único día que no contaba con procesión dentro de la Semana Santa avilesina. Con la incorporación de esta procesión se consiguió dotar de un sentido cronológico a las celebraciones que se desarrollan en la ciudad.

La captura de Jesús es el episodio que precede a la Pasión, que comienza con la conducción y los azotes a Cristo, un episodio que se representará mañana de mano de la cofradía de San Pedro.

La imagen de Jesús de Medinaceli que se sacará hoy en procesión pertenece a la iglesia de los Padres Franciscanos y es una de las pocas de toda la comarca que representa a Cristo con las manos atadas, antes de ser conducido ante Poncio Pilatos.

La comitiva que sacará en procesión a Jesús Cautivo partirá de la plaza de Carlos Lobo para bajar la calle de La Ferrería y tomar la calle de La Muralla en dirección a La Cámara. Una vez que lleguen a la plaza de España, se desviarán por la calle de La Fruta para dirigirse a la plaza de Camposagrado. Desde aquí tomarán la calle de San bernardo para volver a la plaza de Carlos Lobo y colocar el Cristo dentro de la iglesia a la espera de que pase un nuevo año para repetir la experiencia. Este año sí. Los cofrades de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza pudieron sacar ayer en procesión el paso de La Borriquilla después de la amarga decepción del pasado año, en el que la lluvia obligó a anular el acto. Cientos de personas siguieron de cerca la marcha de los cofrades que marcó el verdadero inicio de la Semana Santa.

A primera hora de la mañana los fieles y cofrades no las tenían todas consigo. La intensa lluvia que caía sobre la ciudad invitaba a pensar que La Borriquilla iba a quedarse un año más sin ver las calles de Avilés.

Pero en torno a las once de la mañana, una hora antes de que comenzase la procesión, la lluvia cesó y se abrió un claro en el cielo que acabó por convertirse en una agradable mañana soleada ideal para disfrutar de la calle, tal y como deseaban los miembros de la cofradía.

La gente no tardó en aparecer. Ramos en mano, cientos de personas se agolpaban a las puertas de la iglesia de los Padres Franciscanos para ver de cerca la salida del paso.

Antes de que los asistentes pudieran ver el paso fuera de la iglesia se procedió a la bendición de los ramos. Muchos de los asistentes prefirieron pasar antes por la iglesia de San Nicolás y bendecir sus ramos por partida doble. El miedo a que volviese la lluvia obligó a bendecir los ramos en el interior del templo, al igual que sucedió en la iglesia de Santo Tomás, por lo que se suspendió la bendición en la plaza del Carbayo.

Con el hermano mayor poniendo orden entre los cofrades y el paso perfectamente engalanado para la ocasión, se puso en marcha la procesión afrontando la bajada de la calle de La Ferrería.

Mientras los mayores disfrutaban con la visión del espectáculo y un grupo de fieles seguía de cerca el paso, los más pequeños se movían a medio camino entre la sorpresa y el miedo. La visión de otros niños encapuchados no pareció agradar a muchos de los pequeños que se agolpaban a los márgenes de las calles por las que transcurrió la procesión.

Los cofrades continuaron con su paso acompasado al ritmo que marcaban los tambores y la castañeta del hermano mayor, hasta completar el recorrido.

 
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