Hace aproximadamente cinco años que Silvia Heres se trasladó a Suiza para realizar unos cursos específicos de artesanía con cristal de Swarovski. Hoy en día es una destacada artesana del gremio, además de una de las maestras más solicitadas de Gijón para enseñar los secretos de la fabricación de todo tipo de abalorios: anillos, gargantillas, pulseras, camisetas... La imaginación manda.
-¿Cuánto tiempo hace que se emplea este cristal en bisutería?
-Hace unos diez años que se empezó a utilizar en Japón. De ahí, se fue extendiendo a Europa, hasta hace unos seis años, cuando llegó a Suiza, donde yo me formé.
-¿Por qué se puso de moda?
-En principio, por su nombre y su calidad ante cualquier otro tipo de cristal. Por otro lado, es una forma rápida y barata de realizar tu propia bisutería, y con una gran calidad.
-¿Cuál es la edad ideal para comenzar con este arte?
-No hay una edad fija. En los talleres que estoy dando hay gente de todas las edades, desde una niña de 8 años a una señora de 74. Únicamente hay que tener ganas de aprender.
-¿Qué cualidades hay que tener para convertirse en un experto?
-Ninguna en especial. Como decía, lo primero son las ganas de aprender y un poquito de paciencia, ya que no puedes llegar el primer día del taller pensando que saldrás con un juego completo de bisutería. La formación no es un proceso lento, pero hay que darse cuenta de que estamos trabajando con materiales delicados y que los acabados son importantísimos. Es aquí donde se diferencia realmente un trabajo bien hecho de uno que no lo está.
-¿Tiene alguna ventaja el cristal de Swarovski sobre otro tipo de cristal?
-Indudablemente: el brillo, los acabados, las perforaciones bien milimetradas... Está claro que si es un cristal con un precio determinado, además de por el nombre, es porque compras una calidad que, a mi juicio, es inigualable.
-¿Podemos considerarlo una afición cara?
-En absoluto. El precio del cristal no es muy elevado, pero hay que tener en cuenta la mano de obra.