Un grupo de insurgentes talibanes ahorcó ayer a tres afganos en la región sureña de Helmand, tras acusarles de espiar para el Gobierno de Kabul y las fuerzas británicas. La guerrilla arrestó a los tres hombres en el distrito de Musa Qala a finales de marzo y los ajustició ayer en mitad de la ciudad del mismo nombre, dijo ayer por teléfono el portavoz talibán Qari Mohammad Yousif Ahmadi.
Ahmadi precisó que los detenidos fueron sentenciados por un tribunal talibán y que el ahorcamiento buscaba ser un ejemplo para el resto de la población. El líder local Haji Lalai confirmó estos hechos, aunque aseguró que ignoraba la razones de la ejecución.
Las fuerzas talibanes tomaron Musa Qala a comienzos de febrero, tras romper un controvertido acuerdo alcanzado el año pasado entre los insurgentes y el Gobierno afgano, con apoyo del Ejército británico en la provincia. Las tropas de Kabul y la Isaf han asegurado en varias ocasiones que quieren resolver el problema de Musa Qala mediante la negociación, para evitar bajas civiles.
Sin embargo, las tropas aliadas ha llevado a cabo en el área varias operaciones aéreas y terrestres y, de hecho, el dirigente talibán que comandó la captura de la ciudad, Mullah Abdul Manan, falleció en un bombardeo.
Permiso de Kabul
El portavoz de la Isaf, Tom Collins, dijo que sus fuerzas están a la espera de que el Gobierno afgano dé el permiso de atacar para recuperar el distrito, donde la situación está en calma. «Los líderes tribales tienen cierto poder en el área: se comunican con los talibanes y con el Gobierno, así que ahora la situación parece calmada», declaró ayer Collins en rueda de prensa.
No obstante, el portavoz informó de que fuerzas de la Isaf abatieron a varios combatientes talibanes en un enfrentamiento en Musa Qala el 27 de marzo, sin sufrir bajas entre sus filas.
Mientras, al menos cinco personas murieron ayer, entre ellas cuatro niños, y otras trece resultaron heridas, incluidos ocho soldados, cuando un terrorista suicida hizo estallar un vehículo cerca de un convoy del Ejército afgano en el este del país.
El ataque se produjo en la ciudad de Mehtarlam, la capital provincial de la región de Laghman, cuando un convoy de las fuerzas armadas afganas pasaba por el lugar, señaló el jefe de la policía provincial, Abdul Karim. Karim informó de que cuatro de los muertos eran niños que jugaban en el lugar del suceso, en el que el suicida hizo estallar un vehículo cargado de explosivos.
El portavoz del Ministerio afgano de Defensa, el general Zahir Azimi, confirmó el ataque y dijo que ocho de los soldados y cinco civiles también resultaron heridos, aunque sólo habló de tres muertos.