DIECINUEVE meses después de que Gas Natural lanzara su torpe opa, Endesa no sólo se encuentra sin aclarar su futuro sino en las circunstancias más oscuras y confusas de su historia. El enfrentamiento entre los pretendientes por tomar su control accionarial le ha llevado a un callejón sin salida en el que las denuncias y contra-denuncias judiciales son ya algo cotidiano. No cabe ninguna duda de que esta inestable situación ha empezado a perjudicar y le afectará todavía más en el futuro a la propia compañía que, inevitablemente, deberá postergar la toma de una serie de decisiones hasta contar con el apoyo de una mayoría del accionariado, y no sólo de los miembros del consejo de administración.
La opa ha sido desde el inicio una sucesión de despropósitos que están bien representados en esos 1.200 millones de euros que los contendientes llevan gastados en sus disputas y con los que han pagado a una nómina interminable de abogados, asesores jurídicos, de comunicación, campañas de prensa.... Endesa se ha gastado ya en esta disputa cerca de 800 millones de euros; E.On va ya por los 230 millones; Gas Natural reconoció que su fracasada operación le había supuesto 116 millones de euros; mientras que Enel y Acciona ya han gastado 25 millones de euros cada uno que se verán incrementados a partir de ahora de manera importante. En total y haciendo un cálculo muy conservador: ¿1.200 millones de euros! ¿200.000 millones de las antiguas pesetas con los que no se ha comprado ni una sola acción de la compañía que pretenden!
Esta suma tan espectacular sale de algún lugar. Sale de las propias compañías, que detraen de sus beneficios estas cantidades con el propósito de que aporten en el futuro un importante valor añadido a la empresa. Pero, como le ha ocurrido a Gas Natural, puede ocurrir que gran parte de ese dinero vaya directamente a la basura porque no haya servido para nada. En este caso, los responsables de las compañías se arriesgan a que, una vez apagado ese estado eufórico en el que todos están convencidos del éxito de la operación, algunos accionistas les pidan cuentas.
Gastar 1.200 millones de euros (por ahora) en la presentación o defensa de una opa es mucho dinero. Especialmente cuando una inversión tan importante sólo ha conducido a Endesa, la codiciada empresa, a una situación enormemente confusa, la de depender de lo que decidan los jueces en los próximos meses. Y llegados a esta situación habría que recordar lo que dijo Platón: «La justicia no es otra cosa que la conveniencia del más fuerte». Lo dijo hace muchos años.