EN ocasión de hacer entrega de las últimas incorporaciones a su 'Diccionario del disparate', el apodado Dascoíte respondió a una pregunta sobre su incesante actividad lexicográfica haciendo gala de su erudición:
«Según la llamada Ley de Runamok, hay cuatro clases de personas. A saber:
Las que se sientan en silencio y no hacen nada.
Las que hablan de sentarse en silencio y no hacen nada.
Las que hacen cosas.
Las que hablan de hacer cosas.
«Pues puedo asegurar objetivamente que mi menda hállase encuadrado en la categoría minoritaria: la tercera».
Habrá que creerlo. O bien pensar maliciosamente que dispone de algún negro que coadyuva con él en mayor o menor proporción. Esperemos que no sea excesiva, y que a nuestro hombre no le suceda lo que al mismísimo Shakespeare con aquel negro, Otelo, que hasta llegó al asesinato corroído por los celos».
Y ahora, vayamos con la transcripción del material incorporado a la obra, cuyo protagonista es hoy un deporte bastante conocido:
Aflicción: nueva denominación de la afición del Real Oviedo, consuelo de la aplicación esportinguista durante las últimas temporadas.
(-¿No parece llegado el momento en que ambos clubes se fundan en un Asturias, F. C., que cuente con el apoyo incondicional de todo el Principado, y que juegue los partidos de casa, sucesivamente, en ese par de estupendos estadios que son el Tartiere y El Molinón? -preguntó el colmo de la ingenuidad.
-¿Ta t'oyí! -exclamó el Caínazul.
-¿Vas llenar! -hizo lo propio el Caín rojiblanco).
Balompié: culto ancestral, cuyo objeto litúrgico fundamental, la pelota, nació a imagen y semejanza de la esfera solar.
Reza un poema del argentino Baldomero Fernández Moreno:
Son veintidós muchachos, las rodillas / al aire. Olor a magulladas hierbas. / El público, con ojos asombrados, / el fuerte gozne articular observa: / la poderosa valva de la rótula, / los tendones, tirantes como cuerdas. / Van y vienen los trajes de colores, / ahora da uno una patada épica, / algo vuela hacia el sol, y no se sabe / si es pelota o si es la misma tierra.
Diabético: ningún seguidor del Sevilla lo tiene.