Lunes, 2 de abril de 2007
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De Juana recibe una treintena de visitas en una semana en el hospital Donostia
El juez autorizó a que los médicos decidieran cuántas personas podían ver al recluso
De Juana recibe una treintena de visitas en una semana en el hospital Donostia
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El preso de ETA Iñaki de Juana Chaos recibió la semana del 19 al 25 de marzo una treintena de visitantes en su habitación del Hospital Donostia, según han señalado a este periódico fuentes de la Ertzaintza. El régimen de visitas del recluso mientras se recupera de su huelga de hambre está determinado por el juez de Vigilancia Penitenciaria y por el médico que le atiende, que ha sido autorizado a decidir el flujo de personas que pueden entrar en contacto con el antiguo miembro del 'comando Madrid'.

Según los medios de la Policía vasca, el juez de Vigilancia Penitenciaria autorizó a doce personas a reunirse con el interno en cualquier momento. En la citada semana, fueron un total de 36 las que tuvieron acceso a De Juana, precisaron las mismas fuentes, aunque el médico que se encarga de su recuperación, José Artetxe, puntualizó que el número «no es exacto». No obstante, reconoció desconocer «cuántas veces han acudido a la habitación los abogados» del preso, ya que no se encuentran sometidos a su control. En el momento de la conversación con este periódico, Artetxe tampoco pudo precisar cuántas personas se habían reunido con De Juana.

El régimen ordinario que se aplica a los reclusos hospitalizados establece que pueden recibir visitas los martes, jueves sábados y domingos, en dos turnos de dos personas, con un máximo de 45 minutos por turno. El resto de los días se autoriza que se acerquen miembros de ONG u organismos similares que prestan ayuda al colectivo penitenciario. El número de llamadas telefónicas contempladas es de tres a la semana.

Según los agentes que se encargan de su custodia -un equipo variable formado tanto por patrulleros como por miembros de la Brigada Móvil-, las condiciones en las que realizan su trabajo «son complejas». Los policías no pueden tener contacto visual con el preso, que permanece en todo momento en el interior de la habitación. «El hospital dispone de habitaciones especiales para reclusos en la primera planta, con aberturas para poder vigilarles. Sin embargo, la que está reservada a De Juana carece de cualquier dispositivo de este tipo», explican los ertzainas.

La vigilancia de los presos enfermos está limitada por una orden de la consejería de Interior elaborada después de que el Ararteko (Defensor del Pueblo) estableciera en 2003 que los agentes no pueden permanecer junto al interno y que deben salvaguardar su derecho a la intimidad.

Además, a los policías vascos se les ha pedido que sean especialmente cuidadosos con los cacheos a los visitantes, para evitar incidentes como los que se registraron en el madrileño hospital 12 de Octubre mientras De Juana permaneció allí hospitalizado. «Realizar una vigilancia en estas condiciones es complicado, puesto que no podemos saber lo que sucede en la habitación cuando hay visitas», sostienen los ertzainas.

Por el momento, el único episodio de tensión desde que De Juana ingresó en el Donostia, el pasado 1 de marzo, se produjo el sábado 25, cuando un ciudadano barcelonés accedió hasta la planta y lanzó un bote de pintura roja. El exaltado no pudo acercarse a la habitación, ya que fue detectado y detenido. Más tarde fue procesado por daños.

La vida hospitalaria de De Juana está rodeado de un círculo de discreción. El preso se encuentra ingresado bajo un nombre falso, Juan Samaniego Gómez. El paciente permanece en la habitación 423, en un pasillo de la cuarta planta. Al final del corredor se halla el despacho del médico José Artetxe, que dirige toda la planta.

Rehabilitación

Artetxe es el responsable de un proyecto denominado Medicina Bajo Evidencia (MBE). Distintas fuentes han asegurado que es un médico próximo a la izquierda abertzale. En declaraciones a este periódico, rechazó que se valore su trabajo a partir de opiniones políticas y resaltó que él atiende «a todo el mundo, sin tener en cuenta las preferencias partidistas de los pacientes».

José Artetxe negó cualquier trato de favor a De Juana y calificó de «falsas» las informaciones que hablan de un protocolo sanitario especial para el etarra. Según su versión, «se está atacando al eslabón más débil, que es el médico». Asegura, en este sentido, que el facultativo del 12 de octubre que acudió a San Sebastián para entregar los datos de la evolución médica del interno tuvo que «acudir encapuchado», después de que en distintos medios se hubiera afirmado que dispensaba un trato privilegiado a De Juana. «Llegaron a colocar su foto en postes de Madrid para coartarle», denunció Artetxe.

El profesional sanitario recordó que la revelación de cualquier dato sobre el estado de salud de De Juana es ilegal. En los últimos partes médicos del preso que han podido ser conocidos -fechados a mediados de marzo-, se afirma que ha ganado al menos dos kilos de peso. Fuentes hospitalarias han señalado que ha comenzado a ser atendido por los responsables de rehabilitación, para trabajar en la recuperación de su movilidad.

Por lo demás, su estancia apenas se deja notar en la vida diaria del hospital. La familia De Juana ya era conocida en el centro, puesto que su hermana Altamira ejerce el cargo de supervisora de enfermeras. Por otra parte, el sindicato de la izquierda abertzale LAB cuenta con una importante implantación en el Donostia. La actual portavoz parlamentaria de EHAK, Nekane Erauskin, fue delegada de esta central en la residencia.

 
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