Martes, 3 de abril de 2007
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Avilés, prisionera de la tradición
Nuestro Padre Jesús de la Esperanza sacó en procesión a Jesús Cautivo por unas calles abarrotadas de fieles y curiosos
Avilés, prisionera  de la tradición
IMPACTO. Algunos curiosos tomaron imágenes con sus cámaras al paso de la procesión. / RAFA GONZÁLEZ
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Al grito de «¿venga, al hombro, va!» sacaron ayer en procesión los miembros de la cofradía de Nuestro Padre Jesús de la Esperanza la imagen de Jesús Cautivo en el segundo acto procesional de la Semana Santa, que congregó en las calles avilesinas a cientos de personas.

Puntuales, los integrantes de la cofradía daban ya señales a ritmo de tambor a las ocho y media de la tarde, hora prevista para iniciar el recorrido. Expectantes, una gran cantidad de público esperaba entre la curiosidad y el fervor religioso la salida de la iglesia de Los Padres Franciscanos del único paso con el que cuenta esta procesión.

Con la imagen en la calle, comenzaron a dispararse los flases de las cámaras, que se convirtieron en una constante en todo el recorrido. Aunque para imagen la que ofrecían dos niños de chupete ataviados con hábito de cofrade, aunque sin capuchón, que desfilaron como uno más en la procesión de ayer. Cuando había problemas de alineación, sus madres se encargaban de ponerlos firmes y cuando el cansancio hacía mella, de subirlos a hombros para que los dos pequeños cofrades pudiesen completar el recorrido.

Mientras, otros niños hacían valer su condición de bajitos para que sus acompañantes adultos les elevasen a las alturas y poder así presenciar todos los detalles de la procesión.

Una procesión que, a medida que caía el sol, iba ganando metros con paso firme hacia la iglesia de los Padres Franciscanos, destino primero y último de la imagen de Jesús Cautivo que presidió la comitiva.

Para que todo estuviese correcto, el hermano mayor, ataviado con capa de terciopelo verde, se movía de la cabeza a la cola de la comitiva poniendo orden y ordenando avance y detención de cada una de las partes de la procesión.

Mientras, el numeroso público asistente se rendía al encanto del acto, que, con el ritmo propio de estas celebraciones embriagaba a los presentes. Tanto, que muchos optaron por atajar en ciertas partes del recorrido para poder así tener diferentes puntos de vista de la procesión. Incluso algunos consiguieron ver el inicio, la parte del medio y el final de la misma, mientras los costaleros repetían «¿Venga, al hombro, va!». MÁS INFORMACIÓN I Todas las fotografías de la Semana Santa avilesina en www.lavozdeaviles.es

 
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