Martes, 3 de abril de 2007
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Oviedo
Díaz Galán sustituye a Solís y asume el reto de intentar salvar al Oviedo
Estará en el banquillo hasta el final de temporada, mientras que su predecesor vuelve a ocuparse de la dirección deportiva
Díaz Galán sustituye a Solís y asume el reto de intentar salvar al Oviedo
EL NUEVO. Díaz Galán dirigió ayer el primer entrenamiento de la nueva etapa del Oviedo. / JESÚS DÍAZ
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El banquillo del Oviedo tiene desde ayer nuevo inquilino. Ismael Díaz Galán sustituye a Ramiro Solís y tratará de evitar el descenso a Tercera. Quedan ocho jornadas.

El relevo no ha sido traumático y Solís seguirá en el club encargándose de las categorías inferiores y la dirección deportiva, mientras que Díaz Galán, llegado hace poco más de un mes para planificar la próxima temporada, tiene que asumir el reto. Es el tercer entrenador de esta temporada.

La ausencia de resultados en las seis jornadas con Solís en el banquillo han sido el desencadenante del relevo, explicaron el portavoz del consejo, José Ramón Prado, y el técnico saliente. Ismael, que estará en el banquillo hasta el final de temporada, destacó ayer la tranquilidad con la que se realiza el relevo y que no es algo nuevo para él: «Son situaciones que en el fútbol hemos vivido en distintos lados de la barrera, la ventaja de este club es que las cosas se hablan con cordialidad y sin acritud. Hemos cogido un barco en marcha y no podemos pararnos a ver los errores».

También asume que ahora debe pasar al primer plano de la actualidad azul. «Hay que ponerse en otro lado de los focos, ya me tocó vivir algo así en otras ocasiones y con la fe en los jugadores y mis ideas espero que funcione», dijo.

«Todo el mundo cuando hace un relevo es porque cree que él va a cambiar cosas», añadió. Además, asegura que «'revolución' es un concepto que hay que manejar como uno quiera, trataré de aportar mis ideas y luego veremos cómo las asimilan». Su experiencia le dice a Díaz Galán que «no es momento de palabras, hay una trayectoria amplia de lo que han sido mis equipos independientemente de los objetivos».

«Fe ilimitada»

«Hay que tener fe ilimitada en mis jugadores por lo que hay en juego, fe en la pelota, que sea la protagonista y sea nuestra el mayor tiempo posible, luego los futbolistas deben defenderlo, y habrá un trabajo táctico», planteó.

En su opinión, el problema del equipo está más en el ánimo y la mente de los jugadores que en el campo. «Hay un trabajo mental prioritario. Que lejos de lastrarles, el peso del escudo les de alas y se liberen de las dudas, hay que centrarles en los conceptos de juego y no hacer sumas o cálculos, que es lo que puede ralentizar el juego».

El Oviedo tiene esta temporada una asignatura pendiente: la defensa de las jugadas a balón parado. «El aspecto mental en esas jugadas es decisivo, un balón parado necesita un decisión rápida y cuando estás con una carga alta las decisiones se toman peor», apunta.

Sus intenciones son claras y no quiere marcarse retos más allá del próximo encuentro. «El ritmo lo marca la pelota y en el día a día el entrenador marca el trabajo, no podemos arrogarnos el protagonismo de los futbolistas».

El técnico insiste en que su capacidad para convencer a los jugadores de que están capacitados de salir de abajo -«espero que las ideas les enganchen al compromiso y que se encuentren más cómodos en el campo»- y añade que «el compromiso de los jugadores es grande con el club y a veces ese exceso de responsabilidad te hace ser inferior de lo que puedes ser».

Y, además, considera «un capricho del destino» enfrentarse en el primer partido al Palencia, último equipo al que entrenó. Su objetivo es «armar el equipo desde esas ideas y ganar al Palencia». «La forma de superar el vértigo es mirar hacia arriba, no hacia abajo, hacer cálculos de lo que puedan hacer los de abajo no está en nuestras manos».

Por su parte, Solís aseguró que espera que el cambio sirva para que el equipo reaccione y explicó que «el entrenador es el primer motivador» y confía en que «Ismael pueda hacerlo». «Mi opción ahora no es la mejor y esperemos que las cosas cambien por el bien del Oviedo».

 
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