La segunda prueba del Mundial de Fórmula-1 estará pasada por agua. Al menos, para eso se preparan en Sepang y también las escuderías que ya tienen su vista puesta en el Gran Premio de Malasia de este fin de semana. Después de que los test realizados la semana pasada el circuito asiático, el departamento meteorológico de Malasia ha anunciado lluvias y tormentas para los tres días de gran premio. Las previsiones auguran agua tanto como los entrenamientos libres, como para los cronometrados y la carrera oficial. El peor día se anuncia para el sábado. «Tendremos que ver cómo se adaptan los pilotos a una pista mojada», comentaba a un portal de Internet uno de los responsables del circuito de Sepang.
«Yo ya he vivido tremendos chaparrones en este circuito», decía la semana pasada Nick Heildfeld, piloto de BMW Sauber. «Aquí la lluvia no cae de una forma normal. Cuando el cielo descarga, todo desaparece bajo el agua», añadió. Cabe recordar que Michael Schumacher ya ganó en 2001 un Gran Premio de Malasia pasado por agua.
Retrovisor de Hamilton
Ya se sabe qué finalidad tenían los retrovisores instalados en el monoplaza de Lewis Hamilton la semana pasada. Según diversas fuentes, los ingenieros de McLaren-Mercedes querían probar y poner al límite su motor V8 en el trazado malayo. Y los dos retrovisores adicionales no se colocaron simplemente para mejorar la visión del compañero de equipo de Fernando Alonso, sino para poder detectar mejor y más rápidamente cualquier tipo de problema en el motor Mercedes. Detectar cuando antes los problemas facilita mucho las cosas.
El británico Lewis Hamilton, que finalizó en tercera posición en su debut en el Mundial de Fórmula-1 en Australia, se quedó parado en dos ocasiones en los entrenamientos privados de la semana pasada en Sepang, en ambos casos por fugas de aceite en su coche.