Los trabajadores de la fábrica de loza de San Claudio continúan pagando los platos rotos de la situación financiera de la empresa. Ayer comenzó el segundo de los tres turnos de despido temporal previstos. Mientras los 49 trabajadores inscritos en las Oficinas de Empleo durante el mes de marzo retomaron su actividad, otros 34 la abandonaron ayer por los próximos 30 días.
«En total, están en casa desde hoy 39 personas», señaló la presidenta del comité de empresa, María José Mon. Cinco de los empleados, por decisión propia, permanecerán como parados durante estos meses en busca de una salida a la crisis.
Los cimientos de la fábrica de loza comenzaron a temblar el pasado 15 de enero. Entonces comenzó un proceso judicial todavía no resuelto. El propietario de la empresa, Álvaro Ruiz de Alda, planteó al juez un plan de viabilidad que prevé el despido del 89% de la plantilla y el desvío de la producción al extranjero. Los trabajadores se negaron en rotundo a esta solución.
Pedido a Marruecos
En los últimos dos meses, los 147 empleados han conseguido el apoyo de su pueblo y las administraciones, y actualmente están pendientes de su futuro. Por un lado, tienen esperanza de que el magistrado del Juzgado de lo Mercantil que lleva el caso «falle a nuestro favor», y no permita que Ruiz de Alda desvíe un pedido de 310.000 piezas a Marruecos.
Por otro, confían en que la empresa externa contratada termine el plan de viabilidad solicitado por la plantilla para demostrar que la fábrica puede obtener ganancias y así evitar su cierre. Este proyecto ha de presentarse antes de que llegue el fallo judicial que decida si las puertas de San Claudio se cerrarán para siempre en la localidad, o si la centenaria fábrica continuará su actividad en las instalaciones donde lleva 107 años produciendo.