PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN GIJONESA DE CARIDAD DURANTE el régimen anterior se construyeron las universidades laborales, promocionadas por el entonces ministro de Trabajo, don José Antonio Girón, siendo la primera la de Gijón, a la que siguieron la de Valencia, Las Palmas, Tenerife, Toledo, Zaragoza, Albacete...
Sus metas eran ambiciosas y apuntaban directamente a la formación social de los trabajadores y de sus hijos, para convertir a España, de una sociedad cerrada y clasista que era, en una sociedad abierta, igualitaria, participativa y más libre.
Las universidades laborales eran centros docentes, pero sobre todo perseguían un servicio de promoción social, pues su razón de ser, su título de legitimación, fue el de proporcionar y garantizar a los trabajadores la participación en el saber, y con ello avanzar económica y socialmente.
Su misión fue acoger principalmente a los hijos de los trabajadores, posibilitándoles el poder llegar a ser, en muchos casos, lo que sus padres no habían conseguido por carecer de medios económicos.
Entre las universidades hubo una que tuvo especial relieve, concretamente la de Zaragoza, gestionada por la Sección Femenina, a la que es hora de hacer justicia, porque su tarea fue una labor incansable para la dignificación, la igualdad y el protagonismo de la mujer, aunque esa labor se quiera minimizar y menospreciar.
La gestión realizada durante aquellos tiempos fue realmente extraordinaria, y es obligado recordar la de Gijón, donde se formaron jóvenes, en su mayoría hijos de trabajadores, en la que muchos de ellos alcanzaron puestos de relieve en la sociedad, tanto en el mundo intelectual como en el social.
La Universidad Laboral de Gijón, además de su gestión formativa, es una obra de arte de gran relieve. Basta recordar la capilla y el teatro, sin duda edificios artísticos ejemplares dentro del mundo del arte y dignos de los mayores elogios.
Últimamente se ha tomado una decisión, dicho sea con el debido respeto, inadmisible e injusta, al destruir lo que denominaron 'símbolos franquistas', que no lo eran, sino que procedían de los Reyes Católicos -el yugo y las flechas con el águila de San Juan que simbolizan las distintas regiones españolas: a España-.
Es incomprensible que después de 50 años de su ejecución se trate de politizar su construcción tomando una decisión de desprecio a los promotores, cuando era obligado respetarlos con la gratitud de los gijoneses por la grandeza artística que representa la Universidad Laboral, de la que todos se sienten orgullosos.