Cuenta en 'Perfiles' el conocido crítico musical José Ramón Pardo que contra la modestísima opinión que Manolo Díaz sustenta sobre sí mismo: «He hecho un poco de todo porque no sirvo para nada», en realidad lo que ocurre es que el flamante consejero del presidente de EMI Internacional -fue nombrado hace unos días- ha triunfado en todos los propósitos que se ha marcado durante su vida. Lo cual quiere decir que posee cualidades de amplio abanico, no siendo la menor aquella que se relaciona con la humildad de los tipos verdaderamente grandes. Una biografía probatoria sustituye su total ausencia de soberbia.
En el programa producido por EL COMERCIO Televisión para la TPA, Manolo Díaz comienza relatando sus recuerdos de infancia, entre Asturias y Madrid, a bordo de los viejos trenes que se envolvían en humo al atravesar los túneles, recetas maternales que aplicaban achicoria para curar los catarros o el sonido de las notas pianísticas que brincaban en los domicilios de sus abuelos -de Oviedo y Avilés-.
Así que de casta le viene el haber empleado los primeros veinte duros que le dieron sus progenitores en unas navidades para comprar una armónica Honner.
A partir de allí, vendría un dúo con José Antonio Arregui, la formación de grupos musicales como Los Mágicos, Los Polaris o Los Sonor; su labor pionera y precursora entre los cantautores, la composición de canciones que tuvieron la voz de Massiel, Los Pasos y Los Bravos, y la creación de Aguaviva, donde hizo intimar cuidadas partituras con la poesía española clásica.
Pero su maduración fue también viajera. Un suspenso en la asignatura de matemáticas cuando cursaba ingeniería, le enfrentó al padre -a quien recuerda de manera muy sensible-, tras lo cual decidió ponerse a trabajar en un país tan ajeno a la geografía mental de la época como era Liberia. Un periodo juvenil de descubrimientos: «Comprendí de qué modo los occidentales explotaban al Tercer Mundo».
Acaso de esa asimilación vendría el siguiente destino, que sería Washington, en plena efervescencia de la legendaria 'Marcha por los derechos humanos' que encabezaba Martin Luther King. 'Ayer tuve un sueño' es uno de sus temas más celebrados. Después, recorrería Europa a lo largo de siete meses, un continente tan extraño para los españoles ensimismados de la época como cualquier otro.
Y ya en plena sazón, el traspaso de papeles. De los escenarios y los pentagramas, a las funciones ejecutivas en CBS y EMI.
El álbum fotográfico que se ofrece en 'Perfiles' puede ser un sumario. Allí posan junto a Manolo Díaz, el Dúo Dinámico, Massiel, Pedro Almodóvar, José Luis Perales, Sting, Miguel Bosé, Julio Iglesias...
El relanzamiento de la carrera de Julios Iglesias, cuando Manolo Díaz era el director internacional de CBS, con base en París, para los artistas europeos, es un capítulo con principio, nudo y desenlace, por sí mismo. Una historia llena de gracia e ingenio.
No es tampoco ajena a esas virtudes la anécdota que vivió en compañía de Alain Milhaud, trasladándose a aguas internacionales, en las que operaba la emisora Radio Carolina, dirigida por Solomon. De aquella excursión marítima, obtendría los derechos que dieron a luz 'Black is black', pieza que en las cuerdas vocales de Mike Kennedy, cantante de Los Bravos, se colocaría como número 1 de las listas de ventas internacionales, incluyendo Estados Unidos. Un hito inolvidable de los años 60 que todavía conserva la frescura rítmica.
Con todo, siendo tan densa y exitosa la vida profesional que ofrece 'Perfiles' de Manolo Díaz, tal vez la huella que impregna de modo más notable ese curso biográfico es la humanidad que desprende el personaje. En palabras de José Ramón Pardo, «una persona de la que te puede fiar, encantador, inteligente y amigo de sus amigos». Al fondo, puede sonar 'Rufo el pescador', 'La moto' o 'Los chicos con las chicas'.