«El alcohol ocupa el primer lugar en frecuencia de utilización en la mayoría de las tipologías de consumo establecidas: experimental (alguna vez en la vida), esporádico (últimos 12 meses) y habitual (últimos 30 días), seguido por el tabaco, que sólo supera al alcohol en los datos de consumo diario». Así reza uno de los párrafos de la introducción del 'Observatorio sobre Drogas para Asturias, 2006' editado el pasado año por la Consejería de Salud. Las cifras registradas en 2003, último año contabilizado, constataban que el 90,3% de los asturianos de entre 15 y 64 años había probado el alcohol alguna vez en su vida; el 79,5% en los últimos 12 meses; y el 71,3% en los últimos 30 días. Como dato destacado, el informe del Observatorio señalaba que el 13,3% de los asturianos reconocía que bebía a diario.
Pero en el consumo de alcohol hay costumbres y, como en el resto de Europa, en el Principado se advertía una tendencia creciente a concentrar el consumo en el fin de semana. Los datos del Observatorio revelaban también que el 3,8% de los asturianos ingiere alcohol de forma abusiva a diario.
El consumo de sustancias adictivas también se divide por sexos en las estadísticas manejadas por el Principado. Y los datos revelan que tanto en el tabaco como en el del alcohol mujeres y hombres están muy igualados actualmente, mientras en otras facetas son los hombres los principales consumidores.
La Consejería de Salud centró a finales del año pasado sus acciones en combatir el consumo de alcohol entre los menores. Sus cifras indicaban que el 77,5% de los jóvenes de entre 14 y 18 años bebe alcohol durante los fines de semana y el 58% de los jóvenes asturianos reconocía haberse emborrachado alguna vez. La primera toma de contacto con la bebida en la región suele producirse antes de los 15 años y quienes empiezan a beber como afición no suelen ser conscientes de la peligrosidad de hacer del consumo de alcohol un hábito.
El Observatorio reflejaba que en 2004 se produjeron en la región 386 muertes por consumo de alcohol, una cantidad menos elevada que la de 1997 (437 muertes), pero igualmente preocupante. Las enfermedades que llevaron a esa muerte por alcoholismo fueron neoplasias, enfermedades digestivas, tumor de esófago, accidentes de tráfico y, sobre todo, cirrosis hepática, mal que provocó casi un tercio de los fallecimientos. En los casos de fallecimiento se percibe una gran desigualdad de género: 306 hombres y 80 mujeres.