La reforma de las titulaciones de ingeniería será menos revolucionaria de lo que temen los colegios profesionales. La ministra de Educación, Mercedes Cabrera, aseguró ayer en Gijón que la reforma de las carreras, reducidas a cuatro años de estudios, no está dirigida a cambiar los requisitos laborales para ejercer la profesión. «Es un error decir que los graduados tendrán las mismas atribuciones que los ingenieros superiores», afirmó. «No se trata de rebajar lo que ya existe, sino de dar una nueva estructura a la titulación», añadió la ministra.
La titular de Educación evitó profundizar en las repercusiones del cambio para la vida laboral de los alumnos. «El papel del ministerio es comprobar que las enseñanzas que las universidades diseñan en uso de su autonomía se corresponden con la titulación. Pero las universidades y el ministerio dan título académicos, no competencias profesionales», advirtió.
Cabrera presidió ayer en el Ateneo Obrero de La Calzada un reunión de la sectorial federal del PSOE dedicada al análisis de la recién aprobada Ley Orgánica de Educación (LOE) y a estudiar la oferta electoral del partido. Tras las sesiones, aseguró que la intención de todos los cambios que propone el Gobierno es mejorar la calidad del sistema educativo. «Es absurdo decir que pretendemos hacer desaparecer o devaluar esas enseñanzas», mantuvo.
Los cambios en las titulaciones técnicas son parte del proceso de adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior, concebido por la Unión Europea para hacer converger los sistemas de los Veintisiete. Cabrera defendió la necesidad de ese proceso, no como resultado de una imposición de Bruselas, sino porque conviene para adaptar la universidad española a las necesidades de un mundo en transformación. «No implica que las universidades sean homogéneas, pero sí transparentes y comunicadas. El proceso facilitará la movilidad de los estudiantes, los profesores y los profesionales que formen», adujo.
Sentada junto al consejero José Luis Iglesias Riopedre, la ministra elogió el sistema asturiano, del que dijo que destaca en la mayoría de los índices de calidad. También respaldó como «una opción perfectamente justificada, no realizada a la ligera» la apuesta de la consejería por reforzar las competencias básicas -asignaturas com lengua o matemáticas- de los alumnos a la hora de desarrollar la parte del currículo sobre la que tiene atribuciones. A su juicio, esa elección no implica un menosprecio de las enseñanzas artísticas, cuyos profesores han organizado varias protestas, porque la propia LOE ha suplido «el tradicional déficit de las artes y la ciencia en la educación general». «Las valora, las reconoce y las pone a la altura que se merecen. Las dignifica», resumió.
Acoso escolar
La necesidad de implicar a toda la sociedad tanto en el reconocimiento de la labor de los maestros y profesores de la enseñanza pública -«son los mejores», señaló- como en la lucha contra el fenómeno del acoso escolar también estuvo presente en toda la comparecencia. «Todos debemos ser cómplices. Vivimos en un país que a veces confía en exceso en la capacidad de actuación de los poderes públicos y no lo bastante en lo que puede hacer la sociedad por sí misma», aseguró.