Los vecinos de Fontaciera, Porceyo y Cenero están satisfechos y tranquilos: un fallo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) impide a Asturiana de Asfaltos instalar una fábrica en el lugar donde antes se situó otra planta de floruros, en Pinzales. De esta forma, los habitantes de la zona, que se movilizaron durante mucho tiempo contra la creación de dicha factoría, ven cumplido el objetivo de impedir la instalación de una «industria muy contaminante y ruidosa», indicó Lucila Estévez, presidenta de la Asociación de Vecinos de Fontaciera.
La lucha vecinal comenzó hace ahora una década, cuando Asturiana de Asfaltos adquirió los terrenos de la fábrica de floruros con el objetivo de habilitar en el lugar una planta de aglomerado. El proyecto inquietó a los vecinos, que ejercieron una gran presión. La situación de la parcela, en un valle, aumentaba la desconfianza de los residentes.
Las reivindicaciones de Fontaciera, Porceyo y Cenero llevó al Ayuntamiento de Gijón a ofrecer a Asturiana de Asfaltos una permuta de terrenos para su instalación en un polígono industrial. Pero nunca llegaron a un acuerdo. La continua negativa municipal a conceder la pertinente licencia para ejercer la actividad industrial hizo que el caso acabase en los tribunales.
Fue en 2004 cuando se dictó la primera sentencia judicial. El Ayuntamiento no se personó a la citación y el juez remitió el asunto a la Comisión de Urbanismo y Ordenación del Territorio (CUOTA) y estimó que el Consistorio no se podía negar a dar la licencia a Asturiana de Asfaltos. Esta sentencia hizo que los vecinos retomaran las movilizaciones. En su calendario de protestas hubo desde cortes de tráfico en la AS-18 hasta concentraciones frente a la sede de Asturianas de Asfalto.
Además, los afectados presentaron un recurso de apelación a la primera sentencia que salió adelante en 2005 gracias a la labor del abogado José Manuel Cadierno. «Su trabajo ha sido magnífico y siempre se involucró mucho con la causa», explicó Estévez, quien sólo tiene palabras de elogio para el letrado. La imposibilidad de instalar una planta de asfaltos cerca de un núcleo poblado por las molestias y el ruido que ocasionan fue la razón fundamental de esta victoria parcial de los vecinos.
Piden usos dignos
El recurso de la empresa en el Tribunal Superior de Justicia de Asturias hizo que esta vez el Ayuntamiento sí se personase en la causa. Como en la anterior ocasión, el juez dio la razón a los vecinos, por lo que Asturiana de Asfaltos no podrá instalar una planta de aglomerados en la zona de la antigua fábrica de floruros y deberá abonar los costes del proceso.
«Estamos muy contentos porque ha sido un tema que nos ha preocupado mucho. Finalmente no tendremos que aguantar las consecuencia de una fábrica de ese tipo», aseguró Estévez. Sin embargo, la lucha vecinal no termina con la sentencia fechada el 31 de enero pasado. «Queremos que esos terrenos, que todavía acogen material contaminante, tengan un uso digno, acorde con el entorno natural en el que se encuentra», señala la dirigente vecinal, quien no olvida el apoyo de todos los habitantes en esta particular cruzada.