«Maestro chamán africano, gran medium espiritual mágico con poderes naturales, 25 años de experiencia en todos los campos de la alta magia africana. Resuelve todo tipo de problemas y dificultades por difíciles que sean». Anuncios como éste llegan casi a diario a los buzones o aparecen en los parabrisas de los vehículos. ¿Timo o realidad? Las denominadas ciencias ocultas han estado presentes en la sociedad desde tiempos ancestrales. Las civilizaciones avanzan, pero no así el escepticismo de la población hacia este tipo de prácticas. Lejos de disminuir su incidencia, proliferan los echadores de cartas, chamanes, futuristas y videntes.
La práctica del esoterismo mueve en Gijón grandes sumas de dinero, pero resulta complicado concretar cifras. La mayor parte de los pagos y cobros se realizan con transacciones monetarias en dinero negro. Sólo una escasa minoría de los que se dedican a este negocio facturan sus servicios y están inscritos en la Seguridad Social. La mayoría no declara los ingresos y efectúa los servicios en domicilios particulares.
La polémica que rodea a la práctica de la magia y la videncia ha vuelto a avivarse por la detención, hace unas semanas, de dos vecinos de Gijón, naturales de Cuba, que hacían llamarse 'doctores en parapsicología'. Supuestamente estafaron a dos mujeres de avanzada edad medio millón y un millón de euros respectivamente. El principal problema, según destacan fuentes del Cuerpo Nacional de Policía, «es la falta de pruebas para atajar este tipo de delitos, ya que en muchos casos las víctimas se niegan a presentar denuncia porque están sugestionadas».
En los tres últimos años, la Comisaría sólo ha recibido dos denuncias por presuntas estafas de videntes o santeros. «Muchas personas deciden no denunciar porque les da vergüenza o por miedo a que les hagan algún maleficio, porque la gente que acude a estos sitios es supersticiosa», comenta un responsable policial. La sospecha de que tras estas prácticas se esconde una nueva y actualizada forma de timo es generalizada.
En la Unión de Consumidores de Asturias en Gijón la opinión es similar. No hay denuncias por servicios de adivinación o magia; las únicas quejas interpuestas hacen referencia a tarificación excesiva de las líneas de teléfono 902. Y es que son muchos los supuestos profesionales que ofertan servicios de tarot y videncia a través del hilo telefónico a unos precios que muchos consideran abusivos. Este aspecto perjudica a las echadoras de cartas tradicionales, que se quejan de la aparición de «intrusos» que desvirtúan la práctica del esoterismo.
Servicios a la carta
Echar las cartas o pasar el agua parece haber quedado obsoleto. Los nuevos servicios pasan por prácticas de magias negras, blancas, amarres, contacto con personas muertas e incluso rituales con exorcismos. «Se puede hacer prácticamente de todo y solucionar todo tipo de problemas de la vida cotidiana», asegura un chamán que prefiere no facilitar su identidad. Sólo los profesionales autónomos inscritos en la Seguridad Social se atreven a hablar claramente. El resto explica sus servicios sin desvelar la identidad. Es el caso de este «gran ilustre vidente» que afirma tener «los espíritus mágicos más rápidos que existen para solucionar conflictos matrimoniales, conocer secretos, proteger, acabar con la impotencia sexual, encontrar pareja y atraer a las personas queridas». Cada uno cuenta con sus «propias cualidades y habilidades para ayudar a los demás».
La magia ha estado siempre presente en la sociedad y, con ella, las supuestas estafas a las que se ven sometidos los usuarios. Frente a los fieles consumidores del tarot están las personas que ven el negocio como «una invención» y huyen de todo lo que tiene que ver con las ciencias esotéricas. La detención de los dos «doctores parapsicológicos» de Cuba no ha hecho más que reabrir una polémica que no es nueva.