El cura Ángel Obeso se despidió ayer de quienes fueron sus feligreses en la parroquia de Pría durante los últimos 20 años. El sacerdote celebró su primera misa el día 12 de octubre de 1986 y en esos cuatro lustros ofició 61 bodas, 94 bautizos y 213 entierros. Entregó 155 Flores a matrimonios que alcanzaban 25 ó 50 años de convivencia y otras 140 a rapaces que cumplían 18 años. Con «ilusión y cariño» los vecinos le agradecieron «su disponibilidad» y aseguraron que era la persona que mejor conocía la parroquia «en todos sus ámbitos».
No en vano realizó una puntillosa investigación genealógica de todas las familias y también rehabilitó la capilla del cementerio y levantó la de San Ramón, en Garaña. Restauró el Pendón parroquial y hasta se vistió de porruano.