Jueves, 19 de abril de 2007
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POLÍTICA

SERGIO ABREU SENADOR URUGUAYO Y EX VICEPRESIDENTE DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU
«Castro vulnera los derechos humanos y Zapatero no debe darle su respaldo»
«Si América Latina exporta gente y se nos trata de forma discriminatoria, España tiene gran responsabilidad»
«Castro vulnera los derechos humanos y Zapatero no debe darle su respaldo»
CONVINCENTE. Abreu, ayer, durante la entrevista. / PALOMA UCHA
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Sergio Abreu (Montevideo, 1945) tiene a sus espaldas una trayectoria política tan dilatada como intensa. A su labor en el Gobierno de Uruguay, donde ocupó las carteras de Exteriores e Industria, se une un paso por la Vicepresidencia de la Asamblea General de la ONU que le otorga una amplia perspectiva a la hora de analizar el presente y el futuro de la institución. Abreu, hoy senador, estuvo ayer en Gijón para pronunciar la conferencia inaugural del Encuentro Iberoamericano de Economía Social, y encontró un hueco en el que repasar para EL COMERCIO la situación de un continente sometido a continuos vaivenes políticos y económicos.

-A Fidel ya lo conocíamos; Chávez llegó después y Evo Morales es el último de la lista. ¿Estamos en el apogeo del populismo en América Latina o aún es posible la aparición de más políticos de esta guisa?

-Hay dos modelos que en el terreno del llamado progresismo se plantean de forma antagónica. Hay una izquierda de confrontación ideológica, de nacionalismo económico y populismo político que va más allá de las asambleas democráticas, tratando de crear asambleas constituyentes. Y, por otro lado, un segundo modelo un poco más moderado, caso de Brasil, donde también se alinean Chile, Uruguay, Colombia o Perú. En el fondo, es un tema de amenaza de los valores tradicionales de la democracia. El populismo funciona en clave interna; entre la ley y el apoyo popular, se prefiere el apoyo popular.

-En ese segundo grupo más moderado no ha incluido a Argentina.

-En Argentina existe un populismo de carácter nacionalista que funciona en clave interna. Lo mismo sucede en Venezuela, Bolivia y ahora en Ecuador, donde ya hay una asamblea constituyente. Se avanza hacia instituciones que van a funcionar al arbitrio del gobernante de turno. Hay que tener cuidado porque más allá de las orientaciones o las ideas, lo más importante es el fortalecimiento institucional y el respeto al concepto de libertad.

-Siempre se dice que en el origen del populismo está la pobreza de los pueblos. ¿Es así?

-Hay mucho de eso, porque dos tercios de la población de América Latina viven con menos de dos dólares al día.

-¿Y cuál es la solución?

-Tenemos que avanzar en la mejora de la productividad. Necesitamos una economía más dinámica que compita y absorba la brecha tecnológica y social. Las frustraciones suelen terminar con la aparición de algún salvador que representa a todos los postergados, pero después se constata que es un elemento más para profundizar en esa postergación.

-Las relaciones con España son claves para América Latina. ¿Qué le parece la política que desarrolla el actual Gobierno?

-Lo que América Latina necesita de los estados desarrollados es, en primer lugar, que no interfieran en sus asuntos internos. Y además, que tengan en cuenta las relaciones comerciales y miren con la debida responsabilidad las política migratorias.

-¿España no lo hace?

-Tenemos ciertas quejas sobre ello. España debe ser receptiva a nuestras necesidades porque estamos exportando gente, no bienes. ¿Por qué? Porque no tenemos la capacidad de crecer en prosperidad económica ante la falta de apertura comercial y el gran proteccionismo que se da en los grandes bloques comerciales. Si no podemos exportar bienes y cuando exportamos gente nos tratan de forma discriminatoria, España tiene una responsabilidad en ello. También es cierto que la política migratoria de la Unión Europea tiene dificultades de toda naturaleza por la existencia de una discusión interna.

-España, por su situación de 'puente' entre dos continentes, podría influir sobre la UE para articular una política migratoria coordinada. ¿Por qué cree que no lo hace?

-Podría hacerlo. Es más, el responsable de la política comunitaria es un español, Javier Solana. El Gobierno debe transmitir esa idea al resto de países europeos.

-¿Le sorprende el giro de la política española respecto a Cuba desde la llegada de Zapatero al poder?

-Desde luego. Como ex canciller de Uruguay, siempre he defendido los derechos humanos como parte de una visión integral. Y los derechos humanos en Cuba son vulnerados como en cualquier dictadura, como pasó con Pinochet. No se pueden extender cheques o dar respaldos en temas tan esenciales como los derechos humanos.

-En el otro extremo de la balanza está EE UU. ¿Qué parte de culpa tiene Bush en la situación de América Latina?

-EE UU es la policía del mundo y ha tratado de forma equivocada de trasladar una serie de valores a determinadas áreas. Creen que deben implementar determinadas lineas políticas y eso es una actuación equivocada que incluso se ha dejado por el camino al Consejo de Seguridad de la ONU. Bush se ha olvidado de América Latina.

-Fue presidente de la ONU en un momento en que la institución gozaba de más prestigio. En las condiciones actuales, ¿se ha convertido en un órgano inservible?

-La ONU es la única referencia institucional de que disponemos para administrar la globalización. El Consejo de Seguridad no integra a China, Japón o Alemania, por ejemplo; tiene que ser más representativo y manejarse con criterios más respetuosos de las normas. No es posible que EE UU no respete las disposiciones de la Carta de Naciones Unidas. Hay que impulsar una reforma que se base en los principios del derecho internacional, porque el mundo belicista es un mundo peligroso.

 
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