La crisis política en Rumania tuvo ayer su epílogo en el Parlamento rumano, al aprobarse por amplia mayoría de votos la suspensión por un plazo de treinta días de las funciones del presidente de la república, Traian Basescu, por supuesta violación de la Carta Magna. Al término de este período se deberá convocar un referéndum para que los electores aprueben o rechacen su destitución. Esto siempre y cuando Basescu no renuncie antes al cargo -lo que ya ha anunciado- para presentarse nuevamente a en unos comicios anticipados.
La moción parlamentaria fue aprobada con el voto favorable de 322 de los 469 diputados y senadores. Esto significa que la suspensión fue apoyada no sólo por los miembros de los partidos de la oposición socialdemócrata y ultranacionalista (228 escaños), sino también por representantes de las formaciones que integran la coalición de Gobierno minoritaria que encabeza el primer ministro Calin Popescu Tariceanu.
Popescu Tariceanu pactó a principio de mes con el opositor Partido Social Demócrata (PSD) el apoyo a un Ejecutivo minoritario integrado por el Partido Nacional Liberal (PNL) y la Unión Democrática de Magiares de Rumania (UDMR) a cambio del voto para iniciar la destitución de Basescu, con quien el primer ministro mantiene un contencioso político y personal desde el inicio de la actual legislatura en diciembre de 2004.
El procedimiento contra el presidente rumano fue iniciado por el PSD, el ultranacionalista Partido Rumania Grande (PRM) y el Partido Conservador (PC) después de que una comisión parlamentaria identificara diecinueve casos de supuesta violación de la Carta Magna. Acusación que el Tribunal Constitucional rechazó días atrás, constatando que el jefe de Estado no había cometido abusos de ninguna índole, no había violado los derechos humanos, ni había cometido actos de alta traición. En realidad, Basescu, de 55 años, empeñado en poner orden en el país de los Cárpatos y erradicar la corrupción, no posee las dotes de un diplomático ni el tacto político de un jefe de Estado, lo cual ha provocado gran irritación en la clase política.