Viernes, 27 de abril de 2007
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Una inundación vuelve a cerrar por segunda vez este mes la cueva de Tito Bustillo
Los responsables prevén daños y temen no poder abrir la gruta este puente La lluvia desborda el río San Pedro en la villa y genera cortes en la circulación ferroviaria a la altura de Cuevas
Una inundación vuelve a cerrar por segunda vez este mes la cueva de Tito Bustillo
BALSA. El agua del río San Miguel queda embalsada junto a la primitiva entrada a la caverna riosellana de Tito Bustillo. / NEL ACEBAL
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La cueva prehistórica de Tito Bustillo amanecía ayer totalmente inundada. Las intensas lluvias caídas durante la jornada del miércoles y la madrugada del jueves desbordaron el río que atraviesa la caverna paleolítica y anegaron su interior, provocando su cierre provisional. Esta es la segunda inundación en la presente temporada turística. La cueva no pudo abrir sus puertas con normalidad el primero de abril por idénticos motivos y cuatro semanas después vuelve a repetirse la misma situación, pero en mayor magnitud. Esta segunda inundación fue mayor que la primera.

Cuando los trabajadores de la cueva intentaron acceder a su interior a primera horas de la mañana de ayer sólo pudieron atravesar los dos primeros portones del túnel de entrada. La fuerte corriente del río San Miguel y la presión que ejercía sobre la tercera compuerta les impidió abrirla. «Casi nos arrastra la corriente», aseguró Alfonso Míllara, responsable de la cueva. En ese lugar el agua alcanzaba el metro de altura, veinticinco centímetros más que en la anterior. Hasta que no disminuya el caudal no podrán acceder hasta la cuarta y última compuerta, la que se adentra en la cueva natural y donde existe un talud que, según Míllara, podría presentar importantes desperfectos.

Aún no se sabe si la cueva podrá abrir sus puertas a lo largo del puente del primero de mayo que hoy comienza. En esta ocasión el río arrastró más barro y piedras que en la anterior. Habrá que hacer una limpieza general exhaustiva, pero también habrá que sustituir la práctica totalidad de los puntos de luz. «En el túnel de entrada todos estaban inundados», indicó Míllara.

Los primeros turistas que ayer se quedaron sin poder visitar la cueva fueron cincuenta escolares procedentes del Colegio La Milagrosa de Polanco (Cantabria). Se conformaron con una visita a La Cuevona y el espectáculo de la fuerte corriente del río San Miguel, desembocando en el Sella. Para el sábado y el domingo estaban cubiertas todas las reservas, 360 personas por día, pero todo parece indicar que deberán ser canceladas. «Estamos avisando a la gente para que no venga. En principio sólo lo hemos hecho con las del viernes. Mañana -por hoy- decidiremos qué hacer con las del fin de semana», confirmó el responsable de la conservación de Tito Bustillo.

Las de Tito Bustillo no fueron las únicas inundaciones de la jornada en la villa de Ribadesella. También se registraron desbordamientos en la calle Carretera de San Pedro. Ésta se cerró al tráfico en la noche del miércoles y al mediodía de ayer se mantenía en la misma situación. La avenida fue «considerable» y afectó a los bajos de algunas viviendas. «Cayó mucho agua y los colectores de la zona no la llevaban, pero es que además el río San Pedro tampoco puede desaguar con normalidad en el Sella ya que su desembocadura es muy estrecha», explicó el concejal Juan Manuel Blanco.

Los técnicos municipales esperan acabar con estos problemas en cuanto la Confederación Hidrográfica del Norte ejecute la obra de encauzamiento de ese río a lo largo de la calle de Darío de Regoyos, obras que se iniciarán en breve. Sin embargo, los vecinos creen que todo se debe a defectos existentes en los colectores de saneamiento.

Las lluvias también provocaron problemas en la vía ferroviaria que atraviesa el concejo. Un socavón provocado por el río Sella a la altura de Cuevas del Agua obligó a Feve a cortar el tráfico ferroviario. Se trata de un antiguo problema que sigue sin resolverse. Ayer sólo transitó por la zona el primer tren de mercancías, el resto de movimientos quedaron interrumpidos y aún no se sabe cuándo se retomarán.

Los demás incidentes fueron de menor consideración. Las inundaciones también afectaron al nuevo aparcamiento del Mantequeru, una nueva instalación abierta durante la pasada Semana Santa que según el PSOE ayer se convirtió en la «piscina municipal», con el consiguiente perjuicio para las familias que residen en la zona. El Ayuntamiento de Ribadesella procedía a abrir zanjas de desagüe para evitar daños en los edificios más cercanos. El número de pequeños argayos era incontable. Los más importantes se localizaron en la subida a Sardalla, carretera del cementerio y en la zona posterior de la pista de la Atalaya, «pequeños pero numerosos pocos que tenemos que ir resolviendo poco a poco», añadió el concejal.

 
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