Las inundaciones provocadas el pasdo jueves en la cueva de Tito Bustillo por la crecida del río San Miguel reducirán el número de visitantes, pero reportarán el beneficio de elevar el grado de humedad. Tras las dos últimas riadas, ocurridas el 1 y 26 de abril, la humedad ambiental ha ascendido al 99% en la caverna paleolítica riosellana. En los últimos años el índice nunca había superado el 95%.
Cuanto mayor es la humedad, mejores son las condiciones para la conservación de las pinturas rupestres, entre ellas la única representación en el arte paleolítico del órgano reproductor femenino, el 'Camarín de las Vulvas', o el gran panel de los caballos. «Les va a venir muy bien, pues con tanta humedad las pinturas pueden recuperar su tonalidad y conseguir un mayor cromatismo. Les da un brillo distinto», afirma Alfonso Míllara, responsable de la cueva.
La desecación de Tito Bustillo se había convertido en una gran preocupación. Muchos la atribuyeron a la presencia de eucaliptos en el Macizo de Ardines. Las raíces de los árboles perforan la caliza y absorben el agua que antes quedaba almacenada en balsas naturales.
Contaminantes
Otra cuestión son los residuos contaminantes, purines y basuras que ha arrastrado la riada y que pueden deteriorar las pinturas. El alcalde de Ribadesella, José Miranda, dijo ayer que es «una actuación prioritaria» la inclusión de Ribadesella en el Plan Regional de Saneamiento, pues, de lo contrario «la cueva puede sufrir problemas irresolubles». Los purines emiten metano que pude deteriorar las pinturas.
La presencia humana también contribuye a la desecación de la cueva. Recibe unas 30.000 visitas por año. La concentración de anhídrido carbónico y los cambios de temperatura y humedad por la entrada de visitantes alteran el ecosistema de la caverna. Para rebajar sus efectos, es necesario reducir el cupo diario de 360 visitantes.
La cueva ha quedado embarrada tras la inundación y algunos tramos de la senda para los visitantes deben reconstruirse. «Estamos sustituyendo el sistema eléctrico y echando grijo para uniformar el camino», explicó ayer Míllara. El encargado aún no sabe si la cueva se podrá abrir hoy al público, que hace sus reservas con meses de antelación.