LOS sindicatos mayoritarios asturianos nos manifestamos este Primero de Mayo en Avilés para reivindicar igualdad, empleo de calidad y un futuro industrial para la región. Tres demandas que resumen las principales necesidades de nuestra economía, de nuestro mercado de trabajo, de nuestra sociedad.
Es necesario reivindicar la igualdad porque las mujeres siguen siendo maltratadas por el mercado de trabajo. Basta constatar, como reflejaba un informe presentado por Comisiones Obreras de Asturias coincidiendo con el 8 de marzo, que la tasa de actividad femenina es casi 18 puntos inferior a la masculina; que el índice de desempleo de las mujeres sobrepasa en cuatro puntos al de los hombres, y que su nivel de temporalidad (37,68%) supera con creces a la de ellos (26,54%).
Es de justicia, por tanto, reclamar la igualdad cuando, además, las mujeres asturianas cobran un 38% menos que los hombres. Como también es un hecho que al tener más dificultades para conciliar el trabajo y la vida privada, la carrera profesional de las mujeres se ve perjudicada.
La reciente Ley de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres nace precisamente con vocación de promover y facilitar la incorporación y permanencia, en igualdad de oportunidades y derechos, de las mujeres en el mercado laboral. Y en ese compromiso trabajará nuestro sindicato. El Primero de Mayo es una inmejorable ocasión para poner el acento sobre ello.
El empleo de calidad también es una aspiración legítima de cualquier trabajador o trabajadora. Es cierto que tanto nuestro país como la comunidad autónoma asturiana han venido creando empleo en los últimos años. Pero también es indudable que gran parte de ese empleo es precario.
A nadie se le escapa que España encabeza los índices de temporalidad de la Unión Europea, un hecho que motivó la última reforma del mercado laboral, acordada por el Gobierno central con la patronal y los sindicatos mayoritarios, y cuyo objetivo último era la lucha contra la precariedad en el trabajo. Un acuerdo que ha dado sus frutos, pero no que no es la panacea.
Porque CC OO entiende que no basta con reformas y medidas de carácter legal para afrontar ese reto. Para nuestro sindicato es fundamental el cambio hacia un nuevo modelo productivo, que debe contemplar políticas industriales ambiciosas y mayores inversiones en I+D+i, educación y formación.
En Asturias se entiende de manera especial esta necesidad. De hecho, Comisiones Obreras viene reclamando desde hace años el diseño de un mapa productivo de futuro que tenga a la industria como pilar fundamental, algo en lo que empieza estar todo el mundo de acuerdo. La experiencia nos enseña que sin industria no hay porvenir, porque dejar nuestro futuro económico y laboral en manos de la construcción y los servicios sería suicida.
Asturias tiene un pasado, un presente y debe tener un futuro eminentemente industrial, pero para ello es imperioso que el Gobierno autónomo, de acuerdo con los agentes sociales y económicos de la región, lidere este proceso. Porque el tiempo empieza a correr en nuestra contra. De hecho, los datos justifican esa urgencia.
Según la Encuesta de Población Activa, Asturias perdió el pasado año 10.600 empleos en el sector industrial. De igual modo, los últimos datos del Servicio Público de Empleo reflejan que la industria es el único sector en el que se están perdiendo puestos de trabajo. Y hablamos de puestos de trabajo mayormente seguros y con garantías, frente a la precariedad del empleo que se crea en sectores como la construcción y los servicios.
El Acuerdo para el Desarrollo Económico, la Competitividad y el Empleo (ADECE) ha sido sin lugar a dudas determinante en la buena evolución del empleo en la región. Pero su gran déficit, la ausencia de una política industrial activa y decidida, explica precisamente que sea la industria el único sector en el que no sólo no se crea empleo, sino que se pierde, y en cifras muy preocupantes.
A esa preocupación se añade la derivada de los cierres de empresas como Río Narcea Gold Mines, Menasa y Autotex, la incertidumbre sin despejar de los astilleros, la deslocalización que planea sobre la Fábrica de Loza San Claudio o la negativa de Arcelor Mittal a construir la tercera línea de galvanizado en Avilés, comprometida en el Plan Arco.
Así, pues, los asturianos y asturianas tenemos en este Primero de Mayo una buena oportunidad de reclamar para nuestra región un futuro económico y laboral del que podamos sentirnos orgullosos. Y en Avilés vamos a poder hacerlo. Por eso es tan importante la participación de todos.